Desde pequeño he tenido un deseo curioso,
y es que siempre he querido ser invisible.
De hecho, fuera de bromas, ahora lo soy.
Estoy aquí, porque me leéis, pero no me veis.
Soy la presencia que convierte mis palabras en vuestra voz.
La voz interna con la que estais leyendo estas letras.
Yo, en un sentido, dicto vuestros pensamientos,
y os dirigo con mis palabras a donde quiera.
Puedo decir inmediatamente pradera púrpura,
y transportaros mentalmente a pradera púrpura.
¿Con esto qué es lo que quiero decir?
Quiero deciros que yo puedo ser invisible,
porque estoy aquí, con vosotros,
y no allí donde escribo,
ya que allí donde escribo cambiará,
y yo moveré mi cuerpo para cualquier acción,
y todo ese cuadro de colores y formas no será el mismo,
pero yo seguiré permaneciendo aquí, fijo,
espiritualmente fotografiado en este momento.
(Párrafo de pensamientos en secuencia de tiempo)
(Párrafo de pensamientos en secuencia de tiempo)
Las palabras son eternas,
y escritas no se las lleva el viento.
y escritas no se las lleva el viento.
Creo que eso es lo que quería decir.
¿O era que todo muere constantemente?
¿O era que todo muere constantemente?
Seguro que algo diferente a todo eso...
Supongo que siempre he querido ser invisible
porque siempre he creído más en el espíritu que en la materia.
Y es que ahí verdaderamente nada muere.
Todo en el mundo se desarrolla por fuerzas invisibles de las que me aterrorizo al imaginar.
Allan