Días como hoy, en los que uno no puede ser,
no se comprenden ni se intentan comprender.
Son días que nos desconocemos, extranjeros,
que cambiamos los ojos con los que nos vemos.
Somos ajenos, y nos vivimos perplejos, a distancia,
como en una habitación contigua a la vida
escuchando las voces que suenan tras la pared.
(Ah.. y estamos al lado, pero suenan tan de lejos...)
Días como hoy, en los que de nada sirve intentar pensar,
pues hay cansancio, y tristeza, y un exceso de sentir,
confunden el alma, y ensombrecen el universo,
y le arrojan a uno a una espiral de invierno negro.
Hay aquí conmigo una sensación de falta de todo...
Un no llegar a... un perderse en... una imposibilidad de...
Y una furia penosa, porque se oyen de nuevo las voces,
pero el cuarto esta cerrado.
Hoy, tengo el hambre de otra cosa,
una angustia, una inquietud, un horroroso cansancio,
y estoy temblando todo entero de este frío abstracto.
Hoy: Un absurdo, un vacío, un horror,una inercia,
una carcajada grotesca de la vida a la cara.
Camino, y no se por qué ni a donde camino,
y mientras mi figura rompe la niebla,
representando no sé que papel en este universo,
me siento, me sé, y me quiero triste, y nada más puedo sentir,
nada más puedo saber, nada más puedo querer.
Tengo la nostalgia de algo que esta más allá de mí...
Mostrando entradas con la etiqueta Allan Winter. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Allan Winter. Mostrar todas las entradas
22 de septiembre de 2015
9 de septiembre de 2015
¡Mi cabeza rota!
¡Mis nervios chisporroteando!
Como un cable que se ha salido del puerto mi cabeza gira y escupe luz.
Escribo, así, como un cable escupiendo, las visiones de los mundos incorpóreos que vendrán.
Ha llegado el día en el que se ha cerrado el círculo del tiempo.
¡Brindemos con la copa invisible
por las almas que se encierran en la red interminable!
¡Cantemos, cómo Píndaro cantó a los dioses,
que hoy somos nosotros en nosotros,
creando las realidades con el poder que ha sido desvelado!
¡Hoy mi canto es por el niño que transmuta su carne en viento,
que del viento hace un caballo parlanchín,
y que hace una virgen plateada de un caballo!
¡Hoy mi canto es por las uniones invisibles,
por la comunicación del rayo, por los hombres de metal y alma,
por haber llegado al viejo Olimpo uno en uno mismo!
¡Hoy mi canto es por el solitario que apenas tiene amigos,
y no sale a las afueras, y baila con las almas reales
de los hombres que llamaron muertos pero que no han dejado de ser!
¡Hoy canto y celebro que los laberintos del espacio y el tiempo han caído
como un saco de arena que se rompe
en la sombra fatal de un espacio que se repite en la eternidad!
¡Ah, y quién lo entienda, entenderá que llevo miles de vidas cantando,
como un niño desplazado, sin crecer ni cambiar, y que mi canto resonará
inmutable a través de las pantallas eléctricas!
Ha llegado el día en el que las sucesiones se han congelado.
¡Quién pudiera abrir los ojos y las cabezas a los necios
que viven la vida como si hubieran que vivirla y no la viven
como un cuento que se crea desde una programación virtual y binaria!
¡Quién pudiera matar a los malvados
que hacen daño, roban y ultrajan a los bondadosos y mansos,
sabiendo que hacerlos desaparecer es una parte del juego,
y que son tan solo reflejos,
como el sol refleja la luz de sus manos en las aguas que son sus hermanas!
¡Quién pudiera tomar lo que desee,
cambiar lo que aborrece, crear lo que le falta,
destruir lo que le sobra, integrar la infinidad a su cuerpo como un manto de mundos!
¡Podemos! -y no es otra parodia política- ¡Podemos desintegrar nuestras mentes
desarregladas, abrirlas como se abre un higo,
y entrar en la realidad descodificada desnudos!
¡Oh los reinos venideros, que no son más que el reino Uno,
solo ellos tan solo comprenderán mis palabras, que hoy serán consideradas las de un loco!
¡Oh Reino Venidero, allí donde copulo con mis futuros ancestros,
allí donde el Ganges es el Nilo, es el Rin,
y el Amazonas, y el Misisipí, el Danubio, el Miño,
el negro y el de Plata, y esto todos lo saben, y no se asombran!
¡Allí donde el pan ya es el trigo, y la carne se mezcla con la carne,
y la sangre es ya vino, ya luna, ya leche, ya sangre ya Marte!
¡Allí donde el árbol es perfecto y ni crece ni nace ni muere!
¡Allí donde el ave ni remonta ni canta, reside congelada en los cielos!
¡Allí, desprovistos de nombre, de conceptos, de representaciones,
allí desprovistos de objeto/sujeto, ni cuerdas que nos aten, ni risas ni dolores!
¡Allí, allí, allí tan solo un dichoso y milagroso silencio!
Dinámicas, trenes, ángulos, Mamá, respeto, violín, amapola ¿Qué son?
Violaciones, fe, fiebre, espejo, canelones, regular, radiador ¿Qué son?
Whitman, Byron, Heráclito, Syd Barrett, Goya, Mickey Mouse ¿Qué son?
Sueños, tenedores, corazón, dolor, llave, comisura, Dios ¿Qué?
Yazco en el charco de sangre del que yo era,
me despojo de las pieles que torné,
soy un espíritu.
¡Oh enciérrenme!
¡Detengan mi esquizofrénico vuelo!
¡No me escuchen, no me entiendan, llévenme directo al manicomio!
¡Inyéctenme los líquidos necesarios para mantener vuestro saludable respeto!
¡Azótenme, rebájenme, pónganme la camisa, la supervisión, los horarios,
una corte de doctores sanos que escriban reportes sobre el desarrollo de mi enfermedad!
¡Pónganme una madre y un padre que lloren en el cuarto blanco viendo a su hijo reír!
Ja ja ja je je je ji ji ji, y después claven agujas en mi nariz irreal,
quiebren las tiras de mi piel, intenten traspasar la carne, los tendones, los cartílagos,
taladren los huesos, y busquen mi alma que ha volado,
eternamente a su tierra prometida, que a su hogar ha volado , busquen mi alma
maquiavélicos jueces, ministros, hombres versados con gafas y cejas gruesas,
periodistas, policías, señoritas que beben el té ¡Encuentren mi alma!
Dentro de vuestros pechos yazco, como una bola de oro luminoso.
Entre vuestros ojos carnales, como un disco de hermosa plata.
En las fibras de vuestras manos, en el aire que tomáis.
¡Encontradme!
Mañana el niño gordo se miró al espejo y de manera cuántica se hizo flaco.
Ayer el ladrón se convertirá en una flor para pasar desapercibido.
Pasado mañana fuimos otra cosa que ya éramos, por poder serlo todo.
Y todo es ahora. ¿Lo veis? ¿Me veis? ¿Me habéis encontrado?
Prosigo mi vuelo, ligero, sombrío, como un vapor, como un halo, como un deseo
que penetra la roca porosa.
8 de septiembre de 2015
El dibujo de un loco
Soy el dibujo de un Loco.
La víctima de los delirantes,
La parodia de un esquizofrénico
que baila y proyectan sus espejos rotos.
Soy feo,
contrahecho,
enfermo de los pensamientos,
soy siempre lo que otros quieren que sea,
soy el reflejo de un Loco.
¿Mi realidad dependiendo de los sustantivos,
Adjetivos, de los verbos que se clavan en la carne?
Soy un esquema roto, un cigarro, un gordo,
el alumno que siempre llega tarde.
La dadiva de un paranoico
que baila con su madre.
Soy mágico,
verde, el aire apestoso de un pozo.
Soy el moho en las pezuñas de un cerdo.
Soy el dibujo de un loco.
Mi nariz se cae a trozos, mis manos,
mi ser no es ser sino en el dibujo extraño de Charles,
una flecha que lanza todo lo que no es Dios.
¡La camisa de fuerza! ¡La camisa de fuerza!
De vez en cuando
me hacen tomar un almuerzo,
de vez en cuando salir con mis amigos
a beber y a olvidar a mi creador enajenado.
Tengo las aristas dobles, la cabeza borrada, soy a lápiz.
Bailo por las irrealidades comiendo todo sin quererlo.
De los hijos de los hijos soy un reflejo.
Existo en un papel arrugado,
en un pergamino, en la saliva de una enfermera,
en los códigos de barras del supermercado, en tí,
hombre neurótico.
¡La camisa de fuerza! ¡La camisa de fuerza!
No se si solo tengo realidad por vuestros pensamientos.
Mis sentimientos están dibujados por un hombre que no esta cuerdo,
probablemente por un poeta, por una niña muerta,
por una flor bajo el sol curvada, por los locos.
Así se desarrolla mi vida,
como una enfermedad demasiado vil.
Como una no voluntad, como una visita al medico sin salida,
como trece nereidas gritando agudamente en una cueva sin puerta,
como una persona mala y aguda clavando sus uñas en mi carne al infinito,
como un cable negro que emite la electricidad de un puerto a otro,
como la visión de un tuerto de los mundos que nunca ha visto,
como el carro de la compra del presidente de los Estados Unidos,
como un salon lleno de gente conversando groseramente,
soy el dibujo de un loco.
Pongan las pinzas en la carne blanca y blanda de las sienes
de quien me esta dibujando.
Me dibujó con los ojos demasiado abiertos,
con carbón, con recelo y sin mucha ilusión.
Después me arrugo y me tiro a una esquina.
Así se desarrolla mi vida.
Soy comida de los otros,
un cuenco de la leche astrina,
un delirio inagotable, interminable, un cancer, un sida.
Soy en tu cuarto, un hongo.
Un sin sentido, un aburrido, un hombre destrozado,
negras letras en tu página,
Soy, somos,
el dibujo de un suicida.
La carta de despedida, la nausea, la nausea, la vida.
La víctima de los delirantes,
La parodia de un esquizofrénico
que baila y proyectan sus espejos rotos.
Soy feo,
contrahecho,
enfermo de los pensamientos,
soy siempre lo que otros quieren que sea,
soy el reflejo de un Loco.
¿Mi realidad dependiendo de los sustantivos,
Adjetivos, de los verbos que se clavan en la carne?
Soy un esquema roto, un cigarro, un gordo,
el alumno que siempre llega tarde.
La dadiva de un paranoico
que baila con su madre.
Soy mágico,
verde, el aire apestoso de un pozo.
Soy el moho en las pezuñas de un cerdo.
Soy el dibujo de un loco.
Mi nariz se cae a trozos, mis manos,
mi ser no es ser sino en el dibujo extraño de Charles,
una flecha que lanza todo lo que no es Dios.
¡La camisa de fuerza! ¡La camisa de fuerza!
De vez en cuando
me hacen tomar un almuerzo,
de vez en cuando salir con mis amigos
a beber y a olvidar a mi creador enajenado.
Tengo las aristas dobles, la cabeza borrada, soy a lápiz.
Bailo por las irrealidades comiendo todo sin quererlo.
De los hijos de los hijos soy un reflejo.
Existo en un papel arrugado,
en un pergamino, en la saliva de una enfermera,
en los códigos de barras del supermercado, en tí,
hombre neurótico.
¡La camisa de fuerza! ¡La camisa de fuerza!
No se si solo tengo realidad por vuestros pensamientos.
Mis sentimientos están dibujados por un hombre que no esta cuerdo,
probablemente por un poeta, por una niña muerta,
por una flor bajo el sol curvada, por los locos.
Así se desarrolla mi vida,
como una enfermedad demasiado vil.
Como una no voluntad, como una visita al medico sin salida,
como trece nereidas gritando agudamente en una cueva sin puerta,
como una persona mala y aguda clavando sus uñas en mi carne al infinito,
como un cable negro que emite la electricidad de un puerto a otro,
como la visión de un tuerto de los mundos que nunca ha visto,
como el carro de la compra del presidente de los Estados Unidos,
como un salon lleno de gente conversando groseramente,
soy el dibujo de un loco.
Pongan las pinzas en la carne blanca y blanda de las sienes
de quien me esta dibujando.
Me dibujó con los ojos demasiado abiertos,
con carbón, con recelo y sin mucha ilusión.
Después me arrugo y me tiro a una esquina.
Así se desarrolla mi vida.
Soy comida de los otros,
un cuenco de la leche astrina,
un delirio inagotable, interminable, un cancer, un sida.
Soy en tu cuarto, un hongo.
Un sin sentido, un aburrido, un hombre destrozado,
negras letras en tu página,
Soy, somos,
el dibujo de un suicida.
La carta de despedida, la nausea, la nausea, la vida.
24 de octubre de 2014
La risa humana produce espanto
Joaquin mató a Mamá
con una maquina terrible.
Carlos llevó los trozos de Mamá
al mercado de San Miguel.
Manuel trabajaba sin descanso
para tener dinero para comprar.
Manuel compró la carne de Mamá,
y la golpeó antes de cocinarla.
Sara, su mujer, cortó otra vez
la carne de Mamá en trocitos menores.
Sarita, su hija de cinco años
se comió la carne de mi Mamá muerta.
Yo también tengo cinco años
y estoy encarcelada, espero a que
Joaquin me mate.
con una maquina terrible.
Carlos llevó los trozos de Mamá
al mercado de San Miguel.
Manuel trabajaba sin descanso
para tener dinero para comprar.
Manuel compró la carne de Mamá,
y la golpeó antes de cocinarla.
Sara, su mujer, cortó otra vez
la carne de Mamá en trocitos menores.
Sarita, su hija de cinco años
se comió la carne de mi Mamá muerta.
Yo también tengo cinco años
y estoy encarcelada, espero a que
Joaquin me mate.
5 de junio de 2014
¿Sería extraño para usted, Ciudadano,
si me acercase a besar su hermosa tez?
Ajeno, caminante del miedo, ¡Ámeme!
¿Sería tan extraño dejarse, por mí, querer?
¿Sería extraño para usted, Leal Marido,
ir con su esposa caminando a un burdel?
Esclavo, amante de la posesión, ¡Tirano!,
¿Sería extraño a usted una orgía de cien?
"¡¿Pero yo con cien, o cien con mi mujer?!"
¿Sería violento para usted, Divino Arzobispo,
abrazar a un Ateo y amarlo hasta el amanecer?
¿O a la Mujer Hermosa el beso de un Mendigo
cuanto de abominable y vil le podría parecer?
¿Y a ti, que gustas de la Mujer, que pensarías
si un Hombre mirase tus ojos y lamiese tu piel?
¡Si, Hermano mío, elige bien a quien querer!
¡Oh, Bonachón Esquisito Regordete Cocinero,
qué extraño sería comer un mes comida de perro?
"¡No, prefiero la carne asesinada de un Cerdo!"
Y a tí, Diplomático y Palabrero, cuánto de raro
te sería permanecer mas de un día en silencio?
"¿Con la chácharas tan inteligentes que tengo?"
¿ Tan estrafalario sería para el Amigable Banquero
dar a una Pobre Madre sin intereses su Dinero?
No quiebres el jarro, Hermano, ¡Elige bien lo que ser!
¿Yo, que soy Judío, darle a un Nazi la mano?
¿Yo que soy el Este estrechar con amor al Oeste?
No, no, eso jamás. Prefiero un candado en mente,
una vida en vano.
Quisieron de mí
Necesita Mejorar.
que fuese mejor que tú.
Así lo quiso aquel
que fue mejor que aquel.
Me llevaron a un colegio caro,
fracasé. Fracasaron.
Y mi vida es un suspenso que se prolonga.
Mi realidad es el dedo
con el que señala mi profesora.
¿Mi profesora era mejor que quién?
Ella ponía la M de Mal en mi cuaderno,
yo pintaba ojos y jardines de tinta.
¿Soy al final Yo mejor que Tú?
Si tuviera voluntad lo intentaría ser.
Pero solo me quedan los nervios
que oculto por temor a la sociedad.
Si estuviera bien visto, te mataría.
Pero las M de mi profesora pesan en mí.
Necesita Mejorar.
19 de septiembre de 2013
Las giralunas eran unas flores de un blanco terrible
que dormitaban en el campo de los sueños por cortar.
Allí sonaba, como venida de otros tiempos,
la canción de las luciérnagas, y había ojos en todo.
Bajaba la niña de oro los pálidos senderos
buscando una giraluna para colocar en el pecho
de su madre muerta, cuando de pronto,
nació el fuego en el cielo, y el león asomó la cabeza.
Todo había cobrado un aspecto más lúcido, y brillante,
por lo que la niña se oscureció, y dado que el león
consumía todo en las llamas de su lengua
no había ya giralunas para su mamá, y solo quedaba tristeza.
A las luciérnagas las devoró el colibrí de jade,
y las flores de loto se elevaban como estrellas matutinas.
Ahora la canción era un himno de metal que nadie soportaba.
La niña se hizo una ceniza y de las cenizas nació un girasol.
El girasol sonreía a los peregrinos y viajeros de cristal,
y aún a pesar de su belleza y brillo tenía un olor a muerte.
Pasó un viejo pintor paseando por sus pensamientos,
cuando recordó otra vida diferente a la suya y una giraluna.
Justo se había detenido en aquella bella flor y olía su alma.
Supo sin saber que la flor era una niña, una muerta,
hija de una muerta, nieta de una muerta,
y decidió pintarla. Pero no podía.
-¿Quién puede pintar a la muerte si no la conoce?
¿Quién puede pintar un recuerdo que no se vivió?-
Se decía aquel pintor de ojos de esmeralda vino y sangre.
Así que decidió comerse la flor, pues así tal vez la comprendiera.
Se agacho y la arrancó del suelo y brotó una lagrima de su corazón.
La lagrima fue la semilla de una nueva y terrible flor: Una giraluna.
La misma que la niña aún por nacer buscaría para su mamá.
Al pintor le brotaron pétalos de luz de las orejas
pero aún no comprendía nada ni nada podía pintar
y se arrepintió por haberse comido la flor pues ya no la recordaba.
-Curioso fenómeno el tiempo-
Se decía aquel pintor de ojos de ámbar, mandarinas y sol.
Ahora estaba postrado a una flor que ya no puedo recordar.
¡Si ahora es ahora y ahora, que será ahora!
Entonces comprendió la muerte, y se pintó desnudo en una silla.
Del cuadro sacó catorce dolarinos que le valieron para emborracharse
y a atreverse a decirle a la bella frutera del pueblo de su amor:
Del vino y del atrevimiento nació una niña,
que resultaba ser el girasol que había comido para comprender.
El padre, cuando la niña tuvo años para el entendimiento,
le contó la historia en forma de cuento a la niña, mientras que,
al otro lado de su habitación su madre moría de asfixia
y estos no pudieron saberlo hasta el día siguiente.
La niña toco la frente de su madre tan fría,
y sin decir nada fue a buscar una giraluna.
que dormitaban en el campo de los sueños por cortar.
Allí sonaba, como venida de otros tiempos,
la canción de las luciérnagas, y había ojos en todo.
Bajaba la niña de oro los pálidos senderos
buscando una giraluna para colocar en el pecho
de su madre muerta, cuando de pronto,
nació el fuego en el cielo, y el león asomó la cabeza.
Todo había cobrado un aspecto más lúcido, y brillante,
por lo que la niña se oscureció, y dado que el león
consumía todo en las llamas de su lengua
no había ya giralunas para su mamá, y solo quedaba tristeza.
A las luciérnagas las devoró el colibrí de jade,
y las flores de loto se elevaban como estrellas matutinas.
Ahora la canción era un himno de metal que nadie soportaba.
La niña se hizo una ceniza y de las cenizas nació un girasol.
El girasol sonreía a los peregrinos y viajeros de cristal,
y aún a pesar de su belleza y brillo tenía un olor a muerte.
Pasó un viejo pintor paseando por sus pensamientos,
cuando recordó otra vida diferente a la suya y una giraluna.
Justo se había detenido en aquella bella flor y olía su alma.
Supo sin saber que la flor era una niña, una muerta,
hija de una muerta, nieta de una muerta,
y decidió pintarla. Pero no podía.
-¿Quién puede pintar a la muerte si no la conoce?
¿Quién puede pintar un recuerdo que no se vivió?-
Se decía aquel pintor de ojos de esmeralda vino y sangre.
Así que decidió comerse la flor, pues así tal vez la comprendiera.
Se agacho y la arrancó del suelo y brotó una lagrima de su corazón.
La lagrima fue la semilla de una nueva y terrible flor: Una giraluna.
La misma que la niña aún por nacer buscaría para su mamá.
Al pintor le brotaron pétalos de luz de las orejas
pero aún no comprendía nada ni nada podía pintar
y se arrepintió por haberse comido la flor pues ya no la recordaba.
-Curioso fenómeno el tiempo-
Se decía aquel pintor de ojos de ámbar, mandarinas y sol.
Ahora estaba postrado a una flor que ya no puedo recordar.
¡Si ahora es ahora y ahora, que será ahora!
Entonces comprendió la muerte, y se pintó desnudo en una silla.
Del cuadro sacó catorce dolarinos que le valieron para emborracharse
y a atreverse a decirle a la bella frutera del pueblo de su amor:
Del vino y del atrevimiento nació una niña,
que resultaba ser el girasol que había comido para comprender.
El padre, cuando la niña tuvo años para el entendimiento,
le contó la historia en forma de cuento a la niña, mientras que,
al otro lado de su habitación su madre moría de asfixia
y estos no pudieron saberlo hasta el día siguiente.
La niña toco la frente de su madre tan fría,
y sin decir nada fue a buscar una giraluna.
8 de agosto de 2013
El malabarista de las ciruelambarinas
Me sumerjo en la sangre:
Resurjo con el huevo de oro.
Saqué las raíces a la aurora
y las flores sombrías fallecieron.
¡Qué ridículo el yo, la figura,
al yacer los ojos en el templo del Águila!
Supe ascender,
-Supe, sin saber-
Y en mil lomos, unicornios de viento,
buscaba el lugar de yo no se donde.
Nunca llegué. Me recibieron.
"Para entrar aquí has de ser Niño,
bailar a la luz sin pena ni miedo"
Sucedió que caí.
Me estrelle contra la magia luminosa de un río.
Los guijarros eran zafiros, esmeraldas, rubíes,
y de pronto lo supe:
Me abrí.
Nada había cambiado.
Nada era lo mismo.
Mas ya sentía el estruendo de la danza cósmica.
La reverberación de los aleteos vibratorios.
La canción deliciosísima de la revelación.
El llanto del despertar de los bosques,
el susurro del agua por retornar.
La aureola.
Recuerdo:
Custodiaba un viejo oscuro el umbral.
"¡Memoria, miedo, tiempo! ¡Condicionamientos!
-reía y reía- Deberás dejarte atrás si quieres pasar"
¿Qué realidad hay mas real que la realidad?
¿Acaso este sueño es tan solo una parcela,
una partícula de cuanto llamamos infinidad?"
Nací de una nube hacia la cumbre del negro,
y allí yacían todos los colores.
Intención.
Cambiarás el mundo si entras en la fuente.
¡Alborotaba un lococo y pequeño duende!
"¿Cómo se cambia?, dime estúpido hombre,
¿Cómo se cambia si todo es presente?"
No hay diferencia porque siempre has sido.
¿Crees que eres diferente al que eras de niño?
¡Nunca se cambia si todo es presente!"
Volví a caer.
Qué difícil es recordar,
que difícil es olvidar.
En la punta de la lengua tenía una verdad,
pero ¿Quién puede acceder a ella con la mente?
Las brujas rieron con su aliento de azufre.
Pálida rosa, ópalo, bebe ensangrentado.
Acusación.
Enanos dientespodridos, narizesganchudas,
señalaban la fuente con sus minimuñones.
"¡Por allí, por allá, minimalabar malabarista,
llega a la fuente, esta cerca, descifra la pista!
¡Por allí, por allá, minimalabar malabarista!"
Llegué.
En un politopo regular de cristal
se hallaba una fuente de reluciente pirita.
Ésta manaba chorros de denso azabache,
cantaba la sirena calamar, cantaba
su nota infinita.
"Holala, malalabarirista, ¿vienenes por tutu pista?"
Silencio.
El politopo comenzó a girar y abrió un abismo.
Caí.
Las palabras se me quedaron arriba.
Aparecí, desaparecí. ¿Salto cuántico?
Era y no era. Y ahí residía la verdad al enigma.
Todo el caos es la fuente de la armonía.
El cerebro traduce a realidades la energía.
Los sentidos los codificadores del abismo.
El mismo abismo por el que yo caía,
y caía, siempre, nunca.
"Todo depende de como yo lo vea"
Creación.
Cogí una sombra y la hice mi almuerzo.
Cogí una luz, y orquesté: Detuve la rueda.
Lancé los planetas fuera de sus órbitas,
hice congelar el tiempo, la ola, el viento.
Luego olvidé.
Olvide que el caos era la vida,
y que podía acceder a su reinado
para transmutar mi realidad
en cuanto yo quisiera.
Entonces tuve un mundo en la punta de la lengua.
Resurjo con el huevo de oro.
Saqué las raíces a la aurora
y las flores sombrías fallecieron.
¡Qué ridículo el yo, la figura,
al yacer los ojos en el templo del Águila!
Supe ascender,
-Supe, sin saber-
Y en mil lomos, unicornios de viento,
buscaba el lugar de yo no se donde.
Nunca llegué. Me recibieron.
"Para entrar aquí has de ser Niño,
bailar a la luz sin pena ni miedo"
Sucedió que caí.
Me estrelle contra la magia luminosa de un río.
Los guijarros eran zafiros, esmeraldas, rubíes,
y de pronto lo supe:
Me abrí.
Nada había cambiado.
Nada era lo mismo.
Mas ya sentía el estruendo de la danza cósmica.
La reverberación de los aleteos vibratorios.
La canción deliciosísima de la revelación.
El llanto del despertar de los bosques,
el susurro del agua por retornar.
La aureola.
Recuerdo:
Custodiaba un viejo oscuro el umbral.
"¡Memoria, miedo, tiempo! ¡Condicionamientos!
-reía y reía- Deberás dejarte atrás si quieres pasar"
¿Qué realidad hay mas real que la realidad?
¿Acaso este sueño es tan solo una parcela,
una partícula de cuanto llamamos infinidad?"
Nací de una nube hacia la cumbre del negro,
y allí yacían todos los colores.
Intención.
Cambiarás el mundo si entras en la fuente.
¡Alborotaba un lococo y pequeño duende!
"¿Cómo se cambia?, dime estúpido hombre,
¿Cómo se cambia si todo es presente?"
No hay diferencia porque siempre has sido.
¿Crees que eres diferente al que eras de niño?
¡Nunca se cambia si todo es presente!"
Volví a caer.
Qué difícil es recordar,
que difícil es olvidar.
En la punta de la lengua tenía una verdad,
pero ¿Quién puede acceder a ella con la mente?
Las brujas rieron con su aliento de azufre.
Pálida rosa, ópalo, bebe ensangrentado.
Acusación.
Enanos dientespodridos, narizesganchudas,
señalaban la fuente con sus minimuñones.
"¡Por allí, por allá, minimalabar malabarista,
llega a la fuente, esta cerca, descifra la pista!
¡Por allí, por allá, minimalabar malabarista!"
Llegué.
En un politopo regular de cristal
se hallaba una fuente de reluciente pirita.
Ésta manaba chorros de denso azabache,
cantaba la sirena calamar, cantaba
su nota infinita.
"Holala, malalabarirista, ¿vienenes por tutu pista?"
Silencio.
El politopo comenzó a girar y abrió un abismo.
Caí.
Las palabras se me quedaron arriba.
Aparecí, desaparecí. ¿Salto cuántico?
Era y no era. Y ahí residía la verdad al enigma.
Todo el caos es la fuente de la armonía.
El cerebro traduce a realidades la energía.
Los sentidos los codificadores del abismo.
El mismo abismo por el que yo caía,
y caía, siempre, nunca.
"Todo depende de como yo lo vea"
Creación.
Cogí una sombra y la hice mi almuerzo.
Cogí una luz, y orquesté: Detuve la rueda.
Lancé los planetas fuera de sus órbitas,
hice congelar el tiempo, la ola, el viento.
Luego olvidé.
Olvide que el caos era la vida,
y que podía acceder a su reinado
para transmutar mi realidad
en cuanto yo quisiera.
Entonces tuve un mundo en la punta de la lengua.
2 de agosto de 2013
s
Parasito de mí, me vive una sombra
que largamente me ha acompañado,
y que por haberme acompañado siempre,
ya no la recuerdo ni soy consciente.
Sombra que cierra, que a todo se cierne,
que se nutre de la joya resplandeciente,
oscureciéndome como una fúnebre capa,
ya no la recuerdo ni soy consciente.
Hechicera magnética de mi pensamiento,
canta la nana horrible, la sangre fonética,
la palabra se clava con furia en mi mente,
y todo, siempre, lo vence el gélido miedo.
Y hay un niño que siente, suplica y grita...
Un niño tras la máscara del hombre muerto.
Y hay un niño que siente, suplica y grita...
Detrás del miedo brilla un tierno sentimiento.
que largamente me ha acompañado,
y que por haberme acompañado siempre,
ya no la recuerdo ni soy consciente.
Sombra que cierra, que a todo se cierne,
que se nutre de la joya resplandeciente,
oscureciéndome como una fúnebre capa,
ya no la recuerdo ni soy consciente.
Hechicera magnética de mi pensamiento,
canta la nana horrible, la sangre fonética,
la palabra se clava con furia en mi mente,
y todo, siempre, lo vence el gélido miedo.
Y hay un niño que siente, suplica y grita...
Un niño tras la máscara del hombre muerto.
Y hay un niño que siente, suplica y grita...
Detrás del miedo brilla un tierno sentimiento.
1 de agosto de 2013
neurastenia
No tiene nada de especial o bello.
El que lo escribe es uno cualquiera.
No quiere convencer a la humanidad de nada,
ni siquiera a sí mismo. No quiere hablar de su miseria,
no quiere dar a los demás de lo trágico o cómico que es su destino.
Este poema es producto del aburrimiento. Pero no es una queja.
Aqui tampoco se pretende enseñar. Tampoco se intenta matar a la poesía,
tampoco se intenta ser modesto, ni creativo, ni gracioso, ni nada...
Oh...¡Escuchad las palabras de un hombre aburrido!
Este poema es basura. Aquí no hay arte ni belleza.
Y sus letras me parecen tan grandes como las que hay
en cualquier poema de los hombres célebres por sus letras.
Para mí se leen igual y dicen lo mismo, son negras y chiquitas,
vacías. Pero este vacío es menos interesante que el vacío de los jainistas.
Escribe un hombre que fuma y que no tiene ni idea de lo que la vida puede ser,
un hombre cualquiera, en un cuarto cualquiera, sin importarle una mierda nada ni nadie.
Escribe por no tener nada que hacer, cansado de las vanidades que le rodean,
cansado de su vanidad, ¡Aquí no hay farsa! Pero tampoco verdad. Aquí no hay nada.
¡Nada! Eh! ¡Escuchad las palabras de este hombre aburrido!
Bu bu bu be bu ba. Todas las palabras suenan igual.
-Y encima habrá quien diga que por este poema soy genial-
Si, tengo cosas que contar, ¿Pero a quién le interesa? Ni a mi me interesa.
Si, tengo una vida, y a riesgo de parecer un patético existencialista,
os aseguro que no es gran cosa. Duermo, me despierto, como, cago, veo el sol y todo eso.
¡Esto no es un puto patético poema existencialista! Es el jodido hijo de la puta del aburrimiento.
Tengo insomnio, y no me siento especial ni oscuro. Tener insomnio es también una basura.
Tengo tristezas, como todos, alegrías a veces, pero creerme, ninguna de estas sensaciones son mías.
También tengo pensamientos, ya los veis, tampoco son míos, pero si os gustan
podeis tatuaroslos en vuestra estúpida frente o enviárselos a un psicoanalista si quereis.
¿Qué me queda si mis sensaciones ni mis pensamientos no son míos? El aburrimiento.
¿Creéis que me queda un alma? Jajaja, me gustaría saber lo que piensan del alma los perros.
¿Creéis que es mío mi cuerpo? Tal vez deba etiquetar y ponerle nombres a cada uno de mis cabellos.
No soy nada. Nada. Ni todos los sueños del mundo. No soy ni mi aburrimiento.
Oh mierda ¡Escuchad las palabras de este hombre aburrido!
Que fuma, y se ríe, y ve el amanecer sin ninguna sensación magnifica,
sin ningún pensamiento genial, este hombre vacío hambriento de gloria y de más jamón que comer.
28 de julio de 2013
Los gritos en la casa de un niño
dardos para la carne de un alma
la sangre que encharca sus bocas
y que se seca viva en el recuerdo.
El llanto de madre es llanto ahora.
Los gritos en la casa de un niño
que es niño muerto, niño sin morir,
lágrimas que empozan el subsuelo
a ecos de un miedo, a sombra larga.
(Ahora los oye, y no hay consuelo)
Los niños en la casa de un grito,
son rostro memorioso que clama,
desatado, roto, aullando un auxilio,
voces que matan y ojos que clavan
en un no poder convivir al cuerpo.
Tengo un recuerdo muy cerca mío
y no existe luz para poder cogerlo.
Y es duro castigo, muerto anhelo,
una violencia que prende la llama.
-a la vida llego tembloroso y tuerto-
¿Qué fuerzas me robaron la fuerza?
Una sangre palideció la mía.
(Tal vez si tuviera hijos a los que gritar... )
dardos para la carne de un alma
la sangre que encharca sus bocas
y que se seca viva en el recuerdo.
El llanto de madre es llanto ahora.
Los gritos en la casa de un niño
que es niño muerto, niño sin morir,
lágrimas que empozan el subsuelo
a ecos de un miedo, a sombra larga.
(Ahora los oye, y no hay consuelo)
Los niños en la casa de un grito,
son rostro memorioso que clama,
desatado, roto, aullando un auxilio,
voces que matan y ojos que clavan
en un no poder convivir al cuerpo.
Tengo un recuerdo muy cerca mío
y no existe luz para poder cogerlo.
Y es duro castigo, muerto anhelo,
una violencia que prende la llama.
-a la vida llego tembloroso y tuerto-
¿Qué fuerzas me robaron la fuerza?
Una sangre palideció la mía.
(Tal vez si tuviera hijos a los que gritar... )
15 de mayo de 2013
Me gusta tanto el miedo como la muerte.
El miedo porque mata, la muerte porque asusta.
Escribo, con el puño de luz, en el banco viejo,
con la frente caída y enferma, con los ojos inflados,
y veo, rodeado de la normalidad espantosa de la ciudad,
que los hombres son más grotescos que las peores bestias.
¡Ah, no los monstruos, sino la falta de ellos! ¡Ese es el terror!
Monótonos rostros de gesto insensible bajo la luz nocturna,
sois vosotros, que, como espectros, encarnais mi pesadilla,
avivais mi nausea, y pudrís mi risa en el vértigo del convivir.
Así camináis, cadavéricamente,
figuras que descendéis a cientos de La Palma a La Muerte,
cuerpos de carne que violáis sin pudor la belleza de mi ideal,
voces que habláis, ojos que traéis el escalofrío de ser mirado,
todo esto, y la luz artificial de los comercios,
el ruido metálico de la maquinaria, el canto incesante de los bufones,
todo se me mezcla como un mal que no me deja respirar tranquilo.
Ando desasosegado, me evado, hipervigilo, alucino, mezclo,
y vuelco mi sensación en una fantasía sobre la fría y oscura calle.
¡No los monstruos, sino la falta de ellos!
Aseguro que esta luna es más terrible que el ojo del cíclope,
que la chica que pasa narcotiza más que el canto de la sirena,
que hay una perversión encerrada mucho peor que cualquier leviatán,
que la estampa de la pobre vieja es más horrorosa que la medusa,
que en estas calles yace la hidra y la esfinge, la plaga,
la fiebre más fatal.
No hay cuento ni sueño mas temible que la realidad.
28 de abril de 2013
De un cuaderno del colegio (I)
1.Canción:
El humo envenenó mi ser.
Tan pronto que no recuerdo
cómo, cuándo o por qué fumé.
Hoy, nulo, ajeno y adormecido
me retraigo en mi languidecer
y en el silencio del infinito,
busco, y vanamente grito
a cuanto quise y no pude hacer.
¿Hacer? Al fin y al cabo, ¿Para qué?
Salgo a la calle, distante y febril,
y pertenezco al no pertenecer.
De todo cuanto me pregunto
no obtengo más que silencio.
De todo cuanto observo, misterio.
Preocupados en su preocupación
los seres transitan altivos y serios.
Seres que piensan lo que piensan
los seres. Seres que se viven en sueño.
Y fumo, y el humo me duele.
El humo ha enfermado mis nervios.
Hace tiempo que me abandoné.
La vida es no vida; el ser, no ser.
Cansado, me canse de cansarme
y escondido en el sueño, abdiqué.
Me soñaba otro cada nuevo día.
-Otro nombre, otra cara, otra piel-
Mis conversaciones eran mentira,
mis gestos mecánicos y falsos,
y si tenía conversaciones y gestos
es porque si quería vivir arriba,
por fuerza, tenía que vivir abajo.
(¡Y pensar que alguien como yo,
ironías de la vida, ande buscando trabajo!)
Ya no se nada de esto que es la vida
¿Acaso alguna vez lo supe?
No se lo que soy yo, ni quién es quién.
No se qué representa qué, ni si hay un qué.
Dudo ahora de la palabra al verla escrita.
No se que son las letras, ni que significan,
no se ni porqué tiene que haber letras.
No estoy, ni soy. Solo alucino mis días.
En verdad mis días no han sido mis días.
Mis días sucedieron donde nada sucedía.
Mis días sucedieron donde todo sucedía.
¡Yo solo quería estar conmigo en la cama!
Y con la boca seca, como seca el alma,
grito, con una voz que no se si es mía:
¡Droga!...¡Devuélveme mi calma!
2.
Me abandono al azar...
Yo, que nunca mi suerte fue buena
me abandono al azar.
Yo, aterrado de lo imprevisto,
horrorizado de lo que no se qué será,
yo, calculador desquiciado de lo futuro,
manipulador ilusorio del tiempo,
del destino, yo,
¡Abandonado al azar!
Mañanas de azulado blanco,
tardes cálidas definitivamente de otros,
noches maternales agujereadas de estrellas,
yo, mañanas, tardes y noches
bajo mentalmente al puerto
y embarco en el navío
solo para el naufragio.
Que los billetes del tren
que parte a parte ninguna
me los vendieron vacíos.
-Sabiéndolo yo de antemano-
3.
La gran suma de mis pensamientos
me conduce a la inacción.
La gran suma de mis perspectivas
me conduce a la indecisión.
La gran suma de mis sentimientos
me conduce a una tímida retracción.
Y cuando se me suman las tres
me conducen a lo que yo llamo
Invalidez.
4.
Yo sabía quién yo era,
hasta que me pregunte quién era yo.
También sabía vivir,
pero me pregunte lo que era la vida...
Ahora me pregunto que es preguntar
y ni preguntar se preguntarme...
Yo solo busco dejar de buscar.
¡Yo ya no quiero más buscarme!
5.
¿No es bello que el hombre anciano y torcido
que antes estaba en la esquina de la florería tan bonita
más lejos de mí,
ahora haya pasado por mi lado, lento, cansado,
y en el espacio de unos pasos
me haya traído, con sonrisa, el significado del tiempo y la vida?
6.
No escribí nada en el libro de mi vida
porque estaba muy seguro de que todo estaba ya escrito.
Y en verdad estaba todo escrito.
Estaba escrito que yo fuera
el que no escribió nada en el libro de su vida.
7. Televisión:
Veo, por dentro del rectángulo negro,
colores,
que se mezclan y se mueven,
que se vuelven a mezclar, a separar,
y en un espectáculo fotoeléctrico de pixeles,
de pigmentos virtuales que provienen de la luz,
se vuelven a mover y a juntar
formando personas y cosas reales de mentira.
Los colores que delante mío se mueven dibujando
personas,
personas con su cabeza,, sus ojos, sus palabras que oigo,
están conmigo sin estar.
Los colores me hablan.
Una mujer, masa de rosas rojos, marrones y más colores que se mezclan
mueve las manos con grosería
y se interpone entre mi y la pared-reducida de tamaño-
¡Qué pequeñita es esta mujer!
Habla, y la escucho,
y no está conmigo.
¿Por que no puede estar conmigo?
Los colores siguen alterados en mi pantalla, narcotizados,
y la música que sale
estalla en ondas que vibran con las partículas de polvo
que brillan a la luz tan antigua y misteriosa.
(La música cesa)
Milagros se llama la mujer, dice su nombre
y habla de cierto sepulturero- (Cambio de canal)
Unos hombres y mujeres sentados en torno a una mesa
discuten vociferando como grillos alucinados
sobre tal persona que no conozco ni me interesa conocer.
Hay algo tan triste en todo esto...
En el aire que flota allá con ellos, detrás de mi pantalla,
hay una nube, una mano de sombra,
formada por vanidades, hipocresías y envidias
que se me transmiten,
no se siente bien en mi.
Cierto presentador, o colaborador,
se levanta a hacer el imbecil.
-Y realmente lo hace-
Todos se rien.
Apago la tele.
Dejo de escribir.
8.
Voy quedando sin voluntad,
mis propósitos son casi ceniza,
mis pensamientos todos se tornan en humo,
mi vida va quedando pálida, blanca,
y disipándose por el aire
va olvidando(se) lo que soy.
¡Dios mío!
¡Dios mío Dios mío!
¿Qué me esta pasando?
9. Sueño diurno:
Tierra plana y parda.
una gran explanada,
esferas enormes, multicolores,
cierto brillo especial, nacaradas, suaves,
sensación de que encierran algo.
Están tanto en la tierra como en el aire.
Yo estoy ahí,
cerca de una de ellas,
y me acerco a tocarla pero me quedo parado.
Creo que es mi cuerpo, o mi mente,
pero otra parte me dice que me repele la esfera.
Nada más, solo esferas.
Creo que la esfera cambia de color.
Sensación muy difusa de todo.
Seguridad de que la esfera, tan grande,
encierra un mundo.
Miles de esferas a lo lejos que se extienden infinitamente,
un cuadro alucinatorio, hipnótico por su simpleza,
por su color, por su belleza geométrica.
Sensación de muy antiguo, de eternidad,
de que el tiempo no pasó por allí.
Y música, en silencio,
música. El espíritu de algo.
10. Música.
Una nota se estremece.
Nace de una guitarra
que, pura y delicada,
de penas ensombrece
la clara luz del alba.
Otra nota se estremece.
Se estremece en el alma.
11.
Soy la negación de mi mismo.
Me asusta mi presencia ante los demás.
Me aterra el sol porque puede vérseme claro.
Me gusta la luna porque me puedo estar solo.
No me gusta la luna porque estoy solo.
Soy muy contradictorio.
Siempre tengo el deseo de lo contrario
de lo que tengo.
Esto me hace no tener nada,
ser una persona esquizofrenicamente dividida.
Me reparto en deseos absurdos
que ni son para mí, y me pierdo en trozos como una arena.
Y el niño que juega con la arena de mis trozos perdidos
siempre en mí.
12.
Y al final no había pueblo ninguno,
ni para un lado ni para otro,
y el camino resultaba que tan solo era camino,
y yo, al principio desconfiado y arrogante,
ahora cansado y abatido,
al final del camino me dí cuenta
de que mejor hubiese resultado
no haber andado tanto tiempo solo,
y haber escogido el camino de la multitud.
13.
"Siempre estoy solo..."
Me pensaba mirando al cielo,
cuando, súbitamente,
una luz verde de plata viva
iluminó todo el espacio
y me dijo sin palabras:
Tú no estás solo.
Tú nunca estarás solo.
Tú eres la cosa doble.
Y este tipo de amor
pocos lo comprenden.
Después el mercurio
se diluyó infinitamente
hacia el vidrio de un ojo.
Entonces cesó la luz verde.
2008
El humo envenenó mi ser.
Tan pronto que no recuerdo
cómo, cuándo o por qué fumé.
Hoy, nulo, ajeno y adormecido
me retraigo en mi languidecer
y en el silencio del infinito,
busco, y vanamente grito
a cuanto quise y no pude hacer.
¿Hacer? Al fin y al cabo, ¿Para qué?
Salgo a la calle, distante y febril,
y pertenezco al no pertenecer.
De todo cuanto me pregunto
no obtengo más que silencio.
De todo cuanto observo, misterio.
Preocupados en su preocupación
los seres transitan altivos y serios.
Seres que piensan lo que piensan
los seres. Seres que se viven en sueño.
Y fumo, y el humo me duele.
El humo ha enfermado mis nervios.
Hace tiempo que me abandoné.
La vida es no vida; el ser, no ser.
Cansado, me canse de cansarme
y escondido en el sueño, abdiqué.
Me soñaba otro cada nuevo día.
-Otro nombre, otra cara, otra piel-
Mis conversaciones eran mentira,
mis gestos mecánicos y falsos,
y si tenía conversaciones y gestos
es porque si quería vivir arriba,
por fuerza, tenía que vivir abajo.
(¡Y pensar que alguien como yo,
ironías de la vida, ande buscando trabajo!)
Ya no se nada de esto que es la vida
¿Acaso alguna vez lo supe?
No se lo que soy yo, ni quién es quién.
No se qué representa qué, ni si hay un qué.
Dudo ahora de la palabra al verla escrita.
No se que son las letras, ni que significan,
no se ni porqué tiene que haber letras.
No estoy, ni soy. Solo alucino mis días.
En verdad mis días no han sido mis días.
Mis días sucedieron donde nada sucedía.
Mis días sucedieron donde todo sucedía.
¡Yo solo quería estar conmigo en la cama!
Y con la boca seca, como seca el alma,
grito, con una voz que no se si es mía:
¡Droga!...¡Devuélveme mi calma!
2.
Me abandono al azar...
Yo, que nunca mi suerte fue buena
me abandono al azar.
Yo, aterrado de lo imprevisto,
horrorizado de lo que no se qué será,
yo, calculador desquiciado de lo futuro,
manipulador ilusorio del tiempo,
del destino, yo,
¡Abandonado al azar!
Mañanas de azulado blanco,
tardes cálidas definitivamente de otros,
noches maternales agujereadas de estrellas,
yo, mañanas, tardes y noches
bajo mentalmente al puerto
y embarco en el navío
solo para el naufragio.
Que los billetes del tren
que parte a parte ninguna
me los vendieron vacíos.
-Sabiéndolo yo de antemano-
3.
La gran suma de mis pensamientos
me conduce a la inacción.
La gran suma de mis perspectivas
me conduce a la indecisión.
La gran suma de mis sentimientos
me conduce a una tímida retracción.
Y cuando se me suman las tres
me conducen a lo que yo llamo
Invalidez.
4.
Yo sabía quién yo era,
hasta que me pregunte quién era yo.
También sabía vivir,
pero me pregunte lo que era la vida...
Ahora me pregunto que es preguntar
y ni preguntar se preguntarme...
Yo solo busco dejar de buscar.
¡Yo ya no quiero más buscarme!
5.
¿No es bello que el hombre anciano y torcido
que antes estaba en la esquina de la florería tan bonita
más lejos de mí,
ahora haya pasado por mi lado, lento, cansado,
y en el espacio de unos pasos
me haya traído, con sonrisa, el significado del tiempo y la vida?
6.
No escribí nada en el libro de mi vida
porque estaba muy seguro de que todo estaba ya escrito.
Y en verdad estaba todo escrito.
Estaba escrito que yo fuera
el que no escribió nada en el libro de su vida.
7. Televisión:
Veo, por dentro del rectángulo negro,
colores,
que se mezclan y se mueven,
que se vuelven a mezclar, a separar,
y en un espectáculo fotoeléctrico de pixeles,
de pigmentos virtuales que provienen de la luz,
se vuelven a mover y a juntar
formando personas y cosas reales de mentira.
Los colores que delante mío se mueven dibujando
personas,
personas con su cabeza,, sus ojos, sus palabras que oigo,
están conmigo sin estar.
Los colores me hablan.
Una mujer, masa de rosas rojos, marrones y más colores que se mezclan
mueve las manos con grosería
y se interpone entre mi y la pared-reducida de tamaño-
¡Qué pequeñita es esta mujer!
Habla, y la escucho,
y no está conmigo.
¿Por que no puede estar conmigo?
Los colores siguen alterados en mi pantalla, narcotizados,
y la música que sale
estalla en ondas que vibran con las partículas de polvo
que brillan a la luz tan antigua y misteriosa.
(La música cesa)
Milagros se llama la mujer, dice su nombre
y habla de cierto sepulturero- (Cambio de canal)
Unos hombres y mujeres sentados en torno a una mesa
discuten vociferando como grillos alucinados
sobre tal persona que no conozco ni me interesa conocer.
Hay algo tan triste en todo esto...
En el aire que flota allá con ellos, detrás de mi pantalla,
hay una nube, una mano de sombra,
formada por vanidades, hipocresías y envidias
que se me transmiten,
no se siente bien en mi.
Cierto presentador, o colaborador,
se levanta a hacer el imbecil.
-Y realmente lo hace-
Todos se rien.
Apago la tele.
Dejo de escribir.
8.
Voy quedando sin voluntad,
mis propósitos son casi ceniza,
mis pensamientos todos se tornan en humo,
mi vida va quedando pálida, blanca,
y disipándose por el aire
va olvidando(se) lo que soy.
¡Dios mío!
¡Dios mío Dios mío!
¿Qué me esta pasando?
9. Sueño diurno:
Tierra plana y parda.
una gran explanada,
esferas enormes, multicolores,
cierto brillo especial, nacaradas, suaves,
sensación de que encierran algo.
Están tanto en la tierra como en el aire.
Yo estoy ahí,
cerca de una de ellas,
y me acerco a tocarla pero me quedo parado.
Creo que es mi cuerpo, o mi mente,
pero otra parte me dice que me repele la esfera.
Nada más, solo esferas.
Creo que la esfera cambia de color.
Sensación muy difusa de todo.
Seguridad de que la esfera, tan grande,
encierra un mundo.
Miles de esferas a lo lejos que se extienden infinitamente,
un cuadro alucinatorio, hipnótico por su simpleza,
por su color, por su belleza geométrica.
Sensación de muy antiguo, de eternidad,
de que el tiempo no pasó por allí.
Y música, en silencio,
música. El espíritu de algo.
10. Música.
Una nota se estremece.
Nace de una guitarra
que, pura y delicada,
de penas ensombrece
la clara luz del alba.
Otra nota se estremece.
Se estremece en el alma.
11.
Soy la negación de mi mismo.
Me asusta mi presencia ante los demás.
Me aterra el sol porque puede vérseme claro.
Me gusta la luna porque me puedo estar solo.
No me gusta la luna porque estoy solo.
Soy muy contradictorio.
Siempre tengo el deseo de lo contrario
de lo que tengo.
Esto me hace no tener nada,
ser una persona esquizofrenicamente dividida.
Me reparto en deseos absurdos
que ni son para mí, y me pierdo en trozos como una arena.
Y el niño que juega con la arena de mis trozos perdidos
siempre en mí.
12.
Y al final no había pueblo ninguno,
ni para un lado ni para otro,
y el camino resultaba que tan solo era camino,
y yo, al principio desconfiado y arrogante,
ahora cansado y abatido,
al final del camino me dí cuenta
de que mejor hubiese resultado
no haber andado tanto tiempo solo,
y haber escogido el camino de la multitud.
13.
"Siempre estoy solo..."
Me pensaba mirando al cielo,
cuando, súbitamente,
una luz verde de plata viva
iluminó todo el espacio
y me dijo sin palabras:
Tú no estás solo.
Tú nunca estarás solo.
Tú eres la cosa doble.
Y este tipo de amor
pocos lo comprenden.
Después el mercurio
se diluyó infinitamente
hacia el vidrio de un ojo.
Entonces cesó la luz verde.
2008
15 de enero de 2013
¡Como le desquicia al hombre original,
y eso que no hay hombre original alguno,
escuchar sus palabras en bocas de los otros!
¡Como le rechina, y le sabe mal oírse en los demás!
Cómo le duele al músico cuando su obra sale de otro alma,
como la madre que pega a su hijo y cuida al hijo de su vecino...
¡Vampiros! Los hombres somos vampiros, y llenas las bocas de sangre,
buscamos sedientos la próxima alma a la que succionar,
el siguiente pensamiento que parasitar,
la nueva emoción que arrebatar.
y eso que no hay hombre original alguno,
escuchar sus palabras en bocas de los otros!
¡Como le rechina, y le sabe mal oírse en los demás!
Cómo le duele al músico cuando su obra sale de otro alma,
como la madre que pega a su hijo y cuida al hijo de su vecino...
¡Vampiros! Los hombres somos vampiros, y llenas las bocas de sangre,
buscamos sedientos la próxima alma a la que succionar,
el siguiente pensamiento que parasitar,
la nueva emoción que arrebatar.
9 de enero de 2013
a
Dios, haz de mi carne un cuerno de luz,
una amapola de agua, una ola de nieve.
Que mis manos sean temblorosas ramas
mecidas por tu voz, tu luna, tus vientos.
Solo tú me conoces y me puedes entrar.
Escucha y fúndeme. Haz olvidar qué soy,
tórname pétalo de tu magnolia de muerte,
toma mi sangre, alimenta a los sedientos,
colma de mí a las bocas negras del cielo,
haz de mi ser un faro en el firmamento.
Déjame penetrar en la noche de tu alma,
desnudo, de carne, de ojos, de mente,
como desnudo me concebiste
para dar mi aliento a los que descansan.
Ahora, que mi pensamiento es océano,
que mis cabellos son las algas del eterno,
Ahora, que mi piel son laderas de trigo,
que mis poros tierra, raíces mis arterias,
que soy yo el elixir invisible de la unión
un chorro de vida por los universos.
Dios, libérame de ser persona.
Porque tú conoces a los de ojos de ángel,
que sufren por la grosero de lo material,
que bebieron de la leche de la madre nube
pero cayeron y sufrieron por lo imperfecto.
¡Llévame, señor, llévame a cumbre de sol,
a las cimas y bóbedas de bien y belleza,
allí de donde yo broté, allí de donde brotan!
¡Disuelve mi mirada, elévame y hazme retornar!
Porque ver los ojos que sufren es sufrir
porque el mundo es demasiado para hombre
porque cada dia es sometimiento y milagro
y sabes que soy vulnerable a luz y a rostro,
a palabra, a gesto, que el movimiento daña,
sabes que anhelo...¡No quiero espacio/tiempo!
No soporto que mis ojos vean la tierra
y que tu voz me la desmienta.
No aguanto que todo lo que tengo se irá,
que cuanto conozco y soy desaparecerá,
no puedo con cuanto no es eterno y perfecto.
Tú, padre de los estados y las dimensiones,
¡Hazme olvidar! Porque olvido y soy tú,
y me gusta mirar con los ojos
con los que tú me miras.
24 de diciembre de 2012
mímulus
Bajen los ojos al suelo, y no por timidez,
sino por desprecio absoluto a cuanto tienen delante.
A la hora de dar, no den. A la de recibir, reciban.
Busquen para esta vida tan solo satisfacer su necesidad.
Háganse repudiar. Sean groseros con los hombres,
desafíenles, metan el dedo en la carne de sus miedos.
Busquen la enfermedad. Siempre está bien para ser solos.
Hagan que las miradas de los demás lastimen su paso.
Cuando se rodeen de ellos, finjan, rebájense a su lugar,
dejen ser encasillados, reciban gratamente sus vulgaridades.
Pero mantengan silencio, como los que no están allí,
como los hombres que nacieron para nunca haber vivido.
Y entonces ellos se asustarán, y les apartarán,
y les colocarán el dedo en el cuello incómodamente.
Después cuando estén en sus cuartos/cárceles desterrados,
suéñense Heroes destinados a iluminar la putrefacción.
Y en sus conciencias implosionará la margarita de oro,
pero en su sangre hervirá el mal que suplica venganza.
Y con esa sangre ustedes esparcirán púrpuras de luz,
telarañas de resentimiento que abocan a la humanidad.
Entonces quién sabe si las pupilas se abrirán como la noche
para recibir la llegada del canto final.
15 de noviembre de 2012
Cuanto más me conozco
más me alejo de conocerme.
Crezco. Crecerme...No creo.
Cambio y soy otro, sin más.
Lo que ayer tuve fue de ayer,
Lo que hoy tengo ya no es mío,
si es que algo tuve alguna vez.
Y así camino, entre nota y papel,
dejando mi ser, alma y recuerdo,
algo que yo nunca puedo poseer.
¡Hoy digo que vivo contento!
Que no escucho el eco del miedo,
que acepto casi del todo mi reflejo.
Pero...¿Hoy qué es? Yo no lo se.
Mañana se que llegará lo nuevo.
Y me sigo preguntando ¿Qué nuevo?
Si el alma de los ojos nunca cambia
en el espejo. Siempre soy igual,
lo se cuando intento cambiar,
y cambio, pero de mi molde
no me salgo. ¿Extraño,
verdad?
más me alejo de conocerme.
Crezco. Crecerme...No creo.
Cambio y soy otro, sin más.
Lo que ayer tuve fue de ayer,
Lo que hoy tengo ya no es mío,
si es que algo tuve alguna vez.
Y así camino, entre nota y papel,
dejando mi ser, alma y recuerdo,
algo que yo nunca puedo poseer.
¡Hoy digo que vivo contento!
Que no escucho el eco del miedo,
que acepto casi del todo mi reflejo.
Pero...¿Hoy qué es? Yo no lo se.
Mañana se que llegará lo nuevo.
Y me sigo preguntando ¿Qué nuevo?
Si el alma de los ojos nunca cambia
en el espejo. Siempre soy igual,
lo se cuando intento cambiar,
y cambio, pero de mi molde
no me salgo. ¿Extraño,
verdad?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
+12:14.jpg)