1.Canción:
El humo envenenó mi ser.
Tan pronto que no recuerdo
cómo, cuándo o por qué fumé.
Hoy, nulo, ajeno y adormecido
me retraigo en mi languidecer
y en el silencio del infinito,
busco, y vanamente grito
a cuanto quise y no pude hacer.
¿Hacer? Al fin y al cabo, ¿Para qué?
Salgo a la calle, distante y febril,
y pertenezco al no pertenecer.
De todo cuanto me pregunto
no obtengo más que silencio.
De todo cuanto observo, misterio.
Preocupados en su preocupación
los seres transitan altivos y serios.
Seres que piensan lo que piensan
los seres. Seres que se viven en sueño.
Y fumo, y el humo me duele.
El humo ha enfermado mis nervios.
Hace tiempo que me abandoné.
La vida es no vida; el ser, no ser.
Cansado, me canse de cansarme
y escondido en el sueño, abdiqué.
Me soñaba otro cada nuevo día.
-Otro nombre, otra cara, otra piel-
Mis conversaciones eran mentira,
mis gestos mecánicos y falsos,
y si tenía conversaciones y gestos
es porque si quería vivir arriba,
por fuerza, tenía que vivir abajo.
(¡Y pensar que alguien como yo,
ironías de la vida, ande buscando trabajo!)
Ya no se nada de esto que es la vida
¿Acaso alguna vez lo supe?
No se lo que soy yo, ni quién es quién.
No se qué representa qué, ni si hay un qué.
Dudo ahora de la palabra al verla escrita.
No se que son las letras, ni que significan,
no se ni porqué tiene que haber letras.
No estoy, ni soy. Solo alucino mis días.
En verdad mis días no han sido mis días.
Mis días sucedieron donde nada sucedía.
Mis días sucedieron donde todo sucedía.
¡Yo solo quería estar conmigo en la cama!
Y con la boca seca, como seca el alma,
grito, con una voz que no se si es mía:
¡Droga!...¡Devuélveme mi calma!
2.
Me abandono al azar...
Yo, que nunca mi suerte fue buena
me abandono al azar.
Yo, aterrado de lo imprevisto,
horrorizado de lo que no se qué será,
yo, calculador desquiciado de lo futuro,
manipulador ilusorio del tiempo,
del destino, yo,
¡Abandonado al azar!
Mañanas de azulado blanco,
tardes cálidas definitivamente de otros,
noches maternales agujereadas de estrellas,
yo, mañanas, tardes y noches
bajo mentalmente al puerto
y embarco en el navío
solo para el naufragio.
Que los billetes del tren
que parte a parte ninguna
me los vendieron vacíos.
-Sabiéndolo yo de antemano-
3.
La gran suma de mis pensamientos
me conduce a la inacción.
La gran suma de mis perspectivas
me conduce a la indecisión.
La gran suma de mis sentimientos
me conduce a una tímida retracción.
Y cuando se me suman las tres
me conducen a lo que yo llamo
Invalidez.
4.
Yo sabía quién yo era,
hasta que me pregunte quién era yo.
También sabía vivir,
pero me pregunte lo que era la vida...
Ahora me pregunto que es preguntar
y ni preguntar se preguntarme...
Yo solo busco dejar de buscar.
¡Yo ya no quiero más buscarme!
5.
¿No es bello que el hombre anciano y torcido
que antes estaba en la esquina de la florería tan bonita
más lejos de mí,
ahora haya pasado por mi lado, lento, cansado,
y en el espacio de unos pasos
me haya traído, con sonrisa, el significado del tiempo y la vida?
6.
No escribí nada en el libro de mi vida
porque estaba muy seguro de que todo estaba ya escrito.
Y en verdad estaba todo escrito.
Estaba escrito que yo fuera
el que no escribió nada en el libro de su vida.
7. Televisión:
Veo, por dentro del rectángulo negro,
colores,
que se mezclan y se mueven,
que se vuelven a mezclar, a separar,
y en un espectáculo fotoeléctrico de pixeles,
de pigmentos virtuales que provienen de la luz,
se vuelven a mover y a juntar
formando personas y cosas reales de mentira.
Los colores que delante mío se mueven dibujando
personas,
personas con su cabeza,, sus ojos, sus palabras que oigo,
están conmigo sin estar.
Los colores me hablan.
Una mujer, masa de rosas rojos, marrones y más colores que se mezclan
mueve las manos con grosería
y se interpone entre mi y la pared-reducida de tamaño-
¡Qué pequeñita es esta mujer!
Habla, y la escucho,
y no está conmigo.
¿Por que no puede estar conmigo?
Los colores siguen alterados en mi pantalla, narcotizados,
y la música que sale
estalla en ondas que vibran con las partículas de polvo
que brillan a la luz tan antigua y misteriosa.
(La música cesa)
Milagros se llama la mujer, dice su nombre
y habla de cierto sepulturero- (Cambio de canal)
Unos hombres y mujeres sentados en torno a una mesa
discuten vociferando como grillos alucinados
sobre tal persona que no conozco ni me interesa conocer.
Hay algo tan triste en todo esto...
En el aire que flota allá con ellos, detrás de mi pantalla,
hay una nube, una mano de sombra,
formada por vanidades, hipocresías y envidias
que se me transmiten,
no se siente bien en mi.
Cierto presentador, o colaborador,
se levanta a hacer el imbecil.
-Y realmente lo hace-
Todos se rien.
Apago la tele.
Dejo de escribir.
8.
Voy quedando sin voluntad,
mis propósitos son casi ceniza,
mis pensamientos todos se tornan en humo,
mi vida va quedando pálida, blanca,
y disipándose por el aire
va olvidando(se) lo que soy.
¡Dios mío!
¡Dios mío Dios mío!
¿Qué me esta pasando?
9. Sueño diurno:
Tierra plana y parda.
una gran explanada,
esferas enormes, multicolores,
cierto brillo especial, nacaradas, suaves,
sensación de que encierran algo.
Están tanto en la tierra como en el aire.
Yo estoy ahí,
cerca de una de ellas,
y me acerco a tocarla pero me quedo parado.
Creo que es mi cuerpo, o mi mente,
pero otra parte me dice que me repele la esfera.
Nada más, solo esferas.
Creo que la esfera cambia de color.
Sensación muy difusa de todo.
Seguridad de que la esfera, tan grande,
encierra un mundo.
Miles de esferas a lo lejos que se extienden infinitamente,
un cuadro alucinatorio, hipnótico por su simpleza,
por su color, por su belleza geométrica.
Sensación de muy antiguo, de eternidad,
de que el tiempo no pasó por allí.
Y música, en silencio,
música. El espíritu de algo.
10. Música.
Una nota se estremece.
Nace de una guitarra
que, pura y delicada,
de penas ensombrece
la clara luz del alba.
Otra nota se estremece.
Se estremece en el alma.
11.
Soy la negación de mi mismo.
Me asusta mi presencia ante los demás.
Me aterra el sol porque puede vérseme claro.
Me gusta la luna porque me puedo estar solo.
No me gusta la luna porque estoy solo.
Soy muy contradictorio.
Siempre tengo el deseo de lo contrario
de lo que tengo.
Esto me hace no tener nada,
ser una persona esquizofrenicamente dividida.
Me reparto en deseos absurdos
que ni son para mí, y me pierdo en trozos como una arena.
Y el niño que juega con la arena de mis trozos perdidos
siempre en mí.
12.
Y al final no había pueblo ninguno,
ni para un lado ni para otro,
y el camino resultaba que tan solo era camino,
y yo, al principio desconfiado y arrogante,
ahora cansado y abatido,
al final del camino me dí cuenta
de que mejor hubiese resultado
no haber andado tanto tiempo solo,
y haber escogido el camino de la multitud.
13.
"Siempre estoy solo..."
Me pensaba mirando al cielo,
cuando, súbitamente,
una luz verde de plata viva
iluminó todo el espacio
y me dijo sin palabras:
Tú no estás solo.
Tú nunca estarás solo.
Tú eres la cosa doble.
Y este tipo de amor
pocos lo comprenden.
Después el mercurio
se diluyó infinitamente
hacia el vidrio de un ojo.
Entonces cesó la luz verde.
2008
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