Yo no soy
el del otro lado del espejo:
El cristal de mis ojos no es verdadero.
Veo mis manos vibrando, las descompongo.
El mundo se ha trastornado en una tremenda carcajada.
He disociado cada poro de mi piel, mi conciencia
cae.
Hola amigos del futuro, ¿Todo está frío verdad?
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24 de octubre de 2014
He visto la vida en el polvo,
en como se posa sobre las cosas.
Todos los días tengo que limpiar
la ceniza que ensucia mi mesa.
La suciedad es algo que siempre
se ha de limpiar ¿Para qué?
Acelerando la velocidad del tiempo
veo el proceso evolutivo de la ceniza
sobre mi mesa. No existe tal ceniza.
Otra ceniza ha muerto en el escritorio
bajo la losa terrible de la bayeta amarilla,
las otras cenizas no hicieron entierro.
Mañana la mesa se volverá a ensuciar.
Y yo me volveré a dispersar, hueco,
embargado por la catastrofe diaria.
¡Quién pudiese quedarse en ese lapso
donde se despierta y todavía no hay
nombre para las cosas!
en como se posa sobre las cosas.
Todos los días tengo que limpiar
la ceniza que ensucia mi mesa.
La suciedad es algo que siempre
se ha de limpiar ¿Para qué?
Acelerando la velocidad del tiempo
veo el proceso evolutivo de la ceniza
sobre mi mesa. No existe tal ceniza.
Otra ceniza ha muerto en el escritorio
bajo la losa terrible de la bayeta amarilla,
las otras cenizas no hicieron entierro.
Mañana la mesa se volverá a ensuciar.
Y yo me volveré a dispersar, hueco,
embargado por la catastrofe diaria.
¡Quién pudiese quedarse en ese lapso
donde se despierta y todavía no hay
nombre para las cosas!
19 de septiembre de 2014
El insomnio me atrapa como una promesa de bellos labios. La noche me cuenta todas sus aventuras; yo escucho atento, imaginando en cada una de sus palabras, las tabernas decadentes donde las mujeres exhiben sin rubor su virtuosismo. Y me imagino bailando con ellas bajo la luz de un viejo candelabro oxidado. El tabernero sonríe luciendo su dentadura llena de complicidades. Un borracho trata de levantarse de su taburete, y con su torpe balanceo, deja caer el licor de su vencida copa.
El relato se me interrumpe sin que pueda mediar solución alguna. El tipo de la radio que suena en mi habitación, a las cuatro y media de la mañana, pincha otra canción de esas que él pone.
Agarro el cigarro con el ansia de un héroe que nunca creyó en la victoria. Derrotado, me dispongo a seguir con la vigilia.
..
Tengo frío en el alma.
15 de septiembre de 2014
El misterio me asedia. La mirada inquieta y curiosa del gato es mi mayor entretenimiento. En el aleteo de sus orejas encuentro la más dulce canción de amor. En el otro, en cualquier otro de cualquier ciudad que no es la mía; en los habitantes de los mundos que no conozco pero que sí imagino, en su geométrica rutina hallo el enigma.
Desde mi ventana llueve y el olor del caldo reventado y disuelto sobre el sucio asfalto, me embriaga los sentidos con recuerdos de vidas pasadas.
Cada vez que no miro un espejo se me aparece la incógnita. Y cada vez que lo miro, la duda se acrecienta. En el misticismo encuentro un lugar sobre el que derramar mi cuerpo; sólo en su intangible nube de certezas olvidadas, encuentra reposo lo que me analiza desde dentro.
Y sólo ahí, en la vereda de sombras que no disimulan su luz, mi Demonio guarda riguroso silencio.
12 de septiembre de 2014
Lo que me habita en varios idiomas /todos ellos inescrutables/ agarra mi mano y escribe unos versos sobre el cotidiano hecho de asomarme a la ventana de madrugada.
Je suis ici,
avec mon silence.
I stand up and walk to the window,
outside, the street is naked.
Apoyo mis brazos sobre la barandilla,
observo a los operarios del ayuntamiento.
A coté de la rue, un garçon sud-américaine
prendre une bouteille.
He looks at me,
I see no fear on his eyes.
Me estremezco, separo mi cuerpo desnudo,
camino hacia la habitación.
J’ai d’insomnie,
la nuit aussi.
I die alone.
Renazco, una vez más.
...
Finalmente, escribo en francés, inglés y castellano en verso libre y dual.
Al terminar la escritura, me lanzo a su lectura inmediata con el fin de explicarme su posible significado. Es este desafío intelectual /que brinda mi insensata mente a mi experimentado corazón/ la razón por la que yo muero constantemente. Y es también la causa por la que me reto a escribir cada noche / aún sabiendo que estoy dibujando sin manos/ los enigmáticos brazos del alma y su baile sobre mi cuerpo apagado.
9 de septiembre de 2014
Todos los años, al llegar septiembre, me nace un brote de locura /¡Ah, bendita locura!
Huele a libertad, pese a estar entre cuatro paredes que son una jaula /¡Bendita jaula!
Ahí fuera abunda la verdadera locura. Cada vez que salgo de casa, veo a esos seres de carne como la mía, que se cruzan sucesivamente, y llevan a cabo numerosos trueques, ¡pero sin compartir su bendecido amor!
Ante tal situación, no me queda más remedio que quedarme en casa durante los días laborables. Y aquí, al estar encerrado en mi propio pensamiento y en lo que se aleja de él, me vuelvo loco. Es por ello, que los días festivos salgo de casa, de noche por supuesto, y me entrego al goce del ron /¡Y qué dulce goce!
Luego, llega Escorpio con su yugo y me mata. Algo en mí cae por su propio peso, por lo que me arranco una fina pero opaca capa de piel. Y me dejo cambiar, muy lentamente.
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