Tan pronto como ha venido
esta anciana oscurecida que cruza la calle
ha dejado de revelarse para mis ojos
¡Así de pronto se ha ido!
Y ha dejado en mis pensamientos
el bucle amargo de la desolación y la rueda
de las cosas que vienen para morir entre mí.
¡Cruzó! Simplemente; ya no está...
Y toda la atmosfera se amarga con un pensamiento,
todo otoñea como si hubiese venido para nada,
todas las historias ya no están,
las calles se han podrido
y yo sigo aquí.
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22 de enero de 2018
16 de agosto de 2016
Hasta el hombre mas sabio se vuelve un ignorante cuando ama
y del amor nada aprende,
porque cuanto más lo observa, más esquivo se le vuelve,
y aún con toda su sabiduría acaba por asemejarse un perro persiguiendo su cola.
En verdad es tanto más sabio ignorar que saber, se dice aquel,
pues todo lo que se sabe se ignora y todo lo que se ignora se acaba por conocer.
Autoretratos
El ciego:
Dolido, aletargado, confundido
por el espacio entre sombra y sombra
el ciego apenas bufa, ya no se lamenta
pues su voz es el espejo a sí mismo.
Guarda las palabras como otro los gestos,
-La palabra para él es su carne y su rostro-
y no recuerda, alcanza o comprende
la herida que imposibilita su existencia.
Quiere sanar, y no ve la causa,
palpa ridículamente la nada y la tiniebla,
intenta penetrar con las manos aquello intocable.
Como a medio hacer, el ciego da tumbos por la vida,
y no se le da la luz que puede revelar
el sentido de su tan torpe marcha.
Dolido, aletargado, confundido
por el espacio entre sombra y sombra
el ciego apenas bufa, ya no se lamenta
pues su voz es el espejo a sí mismo.
Guarda las palabras como otro los gestos,
-La palabra para él es su carne y su rostro-
y no recuerda, alcanza o comprende
la herida que imposibilita su existencia.
Quiere sanar, y no ve la causa,
palpa ridículamente la nada y la tiniebla,
intenta penetrar con las manos aquello intocable.
Como a medio hacer, el ciego da tumbos por la vida,
y no se le da la luz que puede revelar
el sentido de su tan torpe marcha.
Ah, infancia...
Son las raíces
las crueles cadenas
que impiden el vuelo de la flor.
La misma vida que nos dan
lleva el golpe que curva la espalda
y nos hace mirar, marchitos, a la tierra.
Un tiempo crecimos anhelando el cielo,
y el mismo tiempo nos dejó helados,
estáticos, esperando un retornar...
Donde la herida se hizo nombre
y donde nació la figura en el espejo,
quedamos anclados, como la flor maldita.
Y nuestros pasos nunca fueron pasos,
pues las raíces aferraban nuestros pies
a los días de juego, gracia, y desconocimiento.
Un tiempo crecimos anhelando el cielo,
y estiramos las manos con júbilo y fe,
y el tiempo llevo las manos al suelo.
4 de mayo de 2016
¡qué festin! Inspirado por ¿quién? y dedicado a Monserrat Caballe
Vengan a regocijarse los no amados,
los despreciados, los rotos, los humillados,
los polvorientos y proscritos, los pálidos y famélicos,
los insomniacos, hechizados, desplazados, infectados,
los desterrados de sus madres, los quiméricos, los malditos.
Vengan y acérquense los dolientes, los desmejorados,
los afligidos y apenados, los flácidos, quebrados y convalecientes,
los sedientos de luna, los hambrientos de muerte, los noctámbulos,
los débiles, quejumbrosos, los enclenques, los ridículos, los nefastos,
los inadaptados taciturnos y arrastrados, vengan los que no tienen lugar.
Vengan prostitutas y bufones, asesinos y poetas, profetas y ciegos,
los errantes, los que son Nadie, los vagabundos y trotamundos,
los realmente enamorados, los ladrones, los nómadas y los borrachos,
Acérquense piratas y yonquis, vagos, degenerados, esquizofrénicos y mudos,
histéricos, corruptos y viciosos, los ardientes y los helados, los estafadores,
los expulsados, los renegados, los miedosos, los reservados y los avaros,
los demasiadamente drogados, los evadidos, los no reconocidos, los listos,
los rabiosos y enajenados, los ultrajados, los coléricos y furibundos,
los que sienten con tanto dolor los mundos, los suicidas y melancólicos,
los sensibles, autistas, los airados y lastimados, los que lastiman,
los insensibles y marginados, vengan los que no tienen lugar.
Vengan con sus fiebres y sus muecas,
con sus mandíbulas apretadas, con sus groseros llantos,
vengan en silencio, a carcajadas, o si quieren vengan gritando.
Muestren la podredumbre de sus heridas, la hinchazón de sus golpes,
la amargura de los dolores recibidos, la impotencia de los dones no entregados.
Vengan imperfectos, torcidos, desvencijados, medio arreglados y vencidos,
vengan pobres y sin nada en las manos, vengan con sus aspiraciones frustradas,
con la culpa de sus conciencias, con el fruto de sus pecados, pesarosos, callados,
con el tiempo a sus espaldas, con la vida en sus miradas, con la voz temblando,
vengan arrastrándose, mutilados, desesperanzados, perdidos, descorazonados,
nostálgicos de hogar y sonrisa, de gracia, belleza, y dicha, ensombrecidos,
aniquilados, asolados, derruidos vengan los que no tienen lugar.
Haremos una fiesta los incompletos, los ignorados, los antihéroes y perversos,
los indecentes, los horrendos, los irrisorios, los calenturientos y los grotescos,
Bailaremos con los huesos rotos, con las pieles entumecidas, con las almas podridas,
una danza hedionda, apestosa, inarmónica, una orgía enferma y sanguinolenta,
cantaremos mal, sin fuerzas, sin tono, casi como un lastimero y compungido quejido,
y como ángeles de las ciénagas de la sombra maldeciremos a los hombres normales,
y como ángeles de las ciénagas de la sombra maldeciremos a los hombres normales,
y como ángeles de las ciénagas de la sombra maldeciremos a los hombres normales.
Vengan hombres normales, gente con el cutis limpio, con empastes y perfume del caro,
gentes con mirada bonachona que pasean sonriendo con sus hijos de la mano segura,
vengan diplomados, biencasados, hipócritas e hipotecados, saludables deportistas,
falsos amantes, profesores y jueces, madres perfectas, lectores de grandes bibliotecas,
académicos y millonarios, vengan los correctos, los aparentes, los consecuentes y rectos,
vengan todos insectos de supermercado, jóvenes hermosos, arrogantes y malcriados,
superficiales, chismosos, equilibrados y educados, gente que ha cuidado con vanidad su cuerpo,
humanitos con el rostro bronceado, con conversación fluida, con encanto y una falsa alegría,
tranquilos, aceptados, recién lavados y dispuestos a comer el postre, el café y fumar el cigarro,
sonrientes hijos de puta, amables animales, gente sin sombra, vengan los que tengan lugar.
Acérquense guapitas, responsables y diplomáticos caballeros, comerciantes nimios y humildes,
estudiantes centrados, funcionarios del estado, todos propios, correctos, urbanos y ordenados,
en fila india, vengan, cabales, justos, adecuados, adecentados, venid pilotos y cazadores, sastres,
camareros y gente en paro, vengan buenamente, sin descuidos, amparados en la aceptación ajena,
cumpliendo disciplinadamente, impecablemente, vengan presentables, irreprochables, graciosos,
simpáticos, con vuestro caminar entrenado, con vuestro gesto impoluto, corteses, apacibles,
con vuestro vano abrazo y vuestra palabra bien colocada, acomodados, apoderados, sumisos,
vengan con sus cuentas corrientes, con sus caras corrientes, con sus almas corrientes,
vengan mansos, acatables, creíbles, admisibles, comunes, mediocres, vengan los que tengan lugar.
Vengan, únanse a la fiesta, abogados, empresarios, gente decente de clase media, ilustrados,
considerados y gentiles, bien hechos, vengan los prejuiciosos, los pudorosos, los que discriminan,
desenvueltos y charlatanes, ordinarios, modestos, serviciales, pónganse sus mejores galas,
adecéntense, sonrían, canten con nosotros los malmirados, bailen con nosotros los postrados,
¡No queremos que lo pasen mal! Queremos también que estén invitados, será una gran noche,
traigan sus cámaras de fotos, su bienestar y risita risueña, coctel de ira y resentimiento, ensueño,
palabras de mi alma, rostros que se mezclan, más resentimiento, memoria inflamada, pústulas,
mesas repletas de comida, cadáveres, astros en el cielo, grasa, sangre por los suelos, vengan,
vengan todos a la fiesta de mi noche, de mi imaginación, pelo, cubertería sucia, dientes desquiciados,
situaciones incomodas, risotadas, es una gran fiesta, vengan todos tengan o no tengan lugar,
si es que acaso no han llegado ya. ¡Bienvenidos cretinos!
los despreciados, los rotos, los humillados,
los polvorientos y proscritos, los pálidos y famélicos,
los insomniacos, hechizados, desplazados, infectados,
los desterrados de sus madres, los quiméricos, los malditos.
Vengan y acérquense los dolientes, los desmejorados,
los afligidos y apenados, los flácidos, quebrados y convalecientes,
los sedientos de luna, los hambrientos de muerte, los noctámbulos,
los débiles, quejumbrosos, los enclenques, los ridículos, los nefastos,
los inadaptados taciturnos y arrastrados, vengan los que no tienen lugar.
Vengan prostitutas y bufones, asesinos y poetas, profetas y ciegos,
los errantes, los que son Nadie, los vagabundos y trotamundos,
los realmente enamorados, los ladrones, los nómadas y los borrachos,
Acérquense piratas y yonquis, vagos, degenerados, esquizofrénicos y mudos,
histéricos, corruptos y viciosos, los ardientes y los helados, los estafadores,
los expulsados, los renegados, los miedosos, los reservados y los avaros,
los demasiadamente drogados, los evadidos, los no reconocidos, los listos,
los rabiosos y enajenados, los ultrajados, los coléricos y furibundos,
los que sienten con tanto dolor los mundos, los suicidas y melancólicos,
los sensibles, autistas, los airados y lastimados, los que lastiman,
los insensibles y marginados, vengan los que no tienen lugar.
Vengan con sus fiebres y sus muecas,
con sus mandíbulas apretadas, con sus groseros llantos,
vengan en silencio, a carcajadas, o si quieren vengan gritando.
Muestren la podredumbre de sus heridas, la hinchazón de sus golpes,
la amargura de los dolores recibidos, la impotencia de los dones no entregados.
Vengan imperfectos, torcidos, desvencijados, medio arreglados y vencidos,
vengan pobres y sin nada en las manos, vengan con sus aspiraciones frustradas,
con la culpa de sus conciencias, con el fruto de sus pecados, pesarosos, callados,
con el tiempo a sus espaldas, con la vida en sus miradas, con la voz temblando,
vengan arrastrándose, mutilados, desesperanzados, perdidos, descorazonados,
nostálgicos de hogar y sonrisa, de gracia, belleza, y dicha, ensombrecidos,
aniquilados, asolados, derruidos vengan los que no tienen lugar.
Haremos una fiesta los incompletos, los ignorados, los antihéroes y perversos,
los indecentes, los horrendos, los irrisorios, los calenturientos y los grotescos,
Bailaremos con los huesos rotos, con las pieles entumecidas, con las almas podridas,
una danza hedionda, apestosa, inarmónica, una orgía enferma y sanguinolenta,
cantaremos mal, sin fuerzas, sin tono, casi como un lastimero y compungido quejido,
y como ángeles de las ciénagas de la sombra maldeciremos a los hombres normales,
y como ángeles de las ciénagas de la sombra maldeciremos a los hombres normales,
y como ángeles de las ciénagas de la sombra maldeciremos a los hombres normales.
Vengan hombres normales, gente con el cutis limpio, con empastes y perfume del caro,
gentes con mirada bonachona que pasean sonriendo con sus hijos de la mano segura,
vengan diplomados, biencasados, hipócritas e hipotecados, saludables deportistas,
falsos amantes, profesores y jueces, madres perfectas, lectores de grandes bibliotecas,
académicos y millonarios, vengan los correctos, los aparentes, los consecuentes y rectos,
vengan todos insectos de supermercado, jóvenes hermosos, arrogantes y malcriados,
superficiales, chismosos, equilibrados y educados, gente que ha cuidado con vanidad su cuerpo,
humanitos con el rostro bronceado, con conversación fluida, con encanto y una falsa alegría,
tranquilos, aceptados, recién lavados y dispuestos a comer el postre, el café y fumar el cigarro,
sonrientes hijos de puta, amables animales, gente sin sombra, vengan los que tengan lugar.
Acérquense guapitas, responsables y diplomáticos caballeros, comerciantes nimios y humildes,
estudiantes centrados, funcionarios del estado, todos propios, correctos, urbanos y ordenados,
en fila india, vengan, cabales, justos, adecuados, adecentados, venid pilotos y cazadores, sastres,
camareros y gente en paro, vengan buenamente, sin descuidos, amparados en la aceptación ajena,
cumpliendo disciplinadamente, impecablemente, vengan presentables, irreprochables, graciosos,
simpáticos, con vuestro caminar entrenado, con vuestro gesto impoluto, corteses, apacibles,
con vuestro vano abrazo y vuestra palabra bien colocada, acomodados, apoderados, sumisos,
vengan con sus cuentas corrientes, con sus caras corrientes, con sus almas corrientes,
vengan mansos, acatables, creíbles, admisibles, comunes, mediocres, vengan los que tengan lugar.
Vengan, únanse a la fiesta, abogados, empresarios, gente decente de clase media, ilustrados,
considerados y gentiles, bien hechos, vengan los prejuiciosos, los pudorosos, los que discriminan,
desenvueltos y charlatanes, ordinarios, modestos, serviciales, pónganse sus mejores galas,
adecéntense, sonrían, canten con nosotros los malmirados, bailen con nosotros los postrados,
¡No queremos que lo pasen mal! Queremos también que estén invitados, será una gran noche,
traigan sus cámaras de fotos, su bienestar y risita risueña, coctel de ira y resentimiento, ensueño,
palabras de mi alma, rostros que se mezclan, más resentimiento, memoria inflamada, pústulas,
mesas repletas de comida, cadáveres, astros en el cielo, grasa, sangre por los suelos, vengan,
vengan todos a la fiesta de mi noche, de mi imaginación, pelo, cubertería sucia, dientes desquiciados,
situaciones incomodas, risotadas, es una gran fiesta, vengan todos tengan o no tengan lugar,
si es que acaso no han llegado ya. ¡Bienvenidos cretinos!
24 de diciembre de 2015
Hay raíces que son, por ser amargas,
Madres de la amargura
que se retransmite y que nadie cura,
pues son recias y largas.
-El fruto de esas raíces se dice:-
¿Cómo Yo, en una vida,
voy a sanar la savia de una herida
de mil vidas urdida?
¿Acaso en mi tiempo podré curar
algo que la eternidad
tardó infinitas lunas en forjar
para la oscuridad?
Así pues la Madre se torna Abuela,
y de su sangre amarga
el fruto bebe, se nutre y se carga
para que el dolor duela.
Son estás raíces, raíces de piedra,
como arterias de sombra,
hercúleas venas que ni el hombre nombra
que ni el rayo quiebra.
Madres de la amargura
que se retransmite y que nadie cura,
pues son recias y largas.
-El fruto de esas raíces se dice:-
¿Cómo Yo, en una vida,
voy a sanar la savia de una herida
de mil vidas urdida?
¿Acaso en mi tiempo podré curar
algo que la eternidad
tardó infinitas lunas en forjar
para la oscuridad?
Así pues la Madre se torna Abuela,
y de su sangre amarga
el fruto bebe, se nutre y se carga
para que el dolor duela.
Son estás raíces, raíces de piedra,
como arterias de sombra,
hercúleas venas que ni el hombre nombra
que ni el rayo quiebra.
Olvidados nuestros nombres en la noche
la poderosa hechicería de la conciencia
es dadora de vida a la vida.
En el sortilegio, -¡Las cosas son cosas!-
me desconozco, pero siento en el corazón
esta suerte de brujería.
¿Levitaron? ¿Ejercieron los milagros?
Podrán bajar tropeles de ángeles celestes
y no me asombraré más de ello
que del día a día.
El misterio es el profano sello
de un embajador sin forma ni nombre,
presencia y silencio de una fuerza desconocida.
Ahora, dormida yaces como un cadáver,
y el olor de tu carne, tu tez enternecida,
tu aura que se encarna es un secreto
que apenas puedo comprender.
Nada comprendo y nada importa.
Yazco tumbado contigo,
y un viento amigo acaricia mi cara.
Somos dos cadáveres en la madrugada.
15 de diciembre de 2015
Sentimiento falaz
Tímido, debil y delicado,
afeado por mi naturaleza enfermiza,
cómico para la mayoría de los hombres,
con un gesto de amargura por los venenos del tiempo,
yo, sin apenas estima propia, con la voz quebradiza
tengo que confesaros que el dolor de los amores me anega el alma.
Ahogado en mi propio tormento
que causa la marea horripilante de mi corazón,
apenas tengo ya una fuerza, una sonrisa, un buen gesto,
y cuando se ilumina la esperanza siento la tragedia que premoniza
que la ilusión que apenas me moviliza se quebrará sin tardanza.
Pronto se quiebra, pronto me retiro en silencio a mi habitación.
Es mi habitación un crisol del dolor,
y como el lejano cántico de los muertos son mis quejidos,
a los que añado otro por ser tan blando, patético y hundido
en la repetición de mi desventura, en la consistencia de mi amargura,
en el deleite que encuentro en el penar, en la melancolía y en la desesperación.
De tantas tristezas se forjó mi vida que ya en la tristeza encuentro mis alegrías.
Yo solo extraño ser normal, al menos acercarme.
¡Si pudiese encontrar una chica extraña como yo con la que amarme!
¿Ven? Otra ilusión a nacido para mover mis pies, y apenas consigo salir
¿De que serviría? Abandonaría mi habitación para la búsqueda,
oiría a las chicas reír, la nueva ilusión moriría, y volvería a mi habitación,
y les aseguro que no sería tarde.
afeado por mi naturaleza enfermiza,
cómico para la mayoría de los hombres,
con un gesto de amargura por los venenos del tiempo,
yo, sin apenas estima propia, con la voz quebradiza
tengo que confesaros que el dolor de los amores me anega el alma.
Ahogado en mi propio tormento
que causa la marea horripilante de mi corazón,
apenas tengo ya una fuerza, una sonrisa, un buen gesto,
y cuando se ilumina la esperanza siento la tragedia que premoniza
que la ilusión que apenas me moviliza se quebrará sin tardanza.
Pronto se quiebra, pronto me retiro en silencio a mi habitación.
Es mi habitación un crisol del dolor,
y como el lejano cántico de los muertos son mis quejidos,
a los que añado otro por ser tan blando, patético y hundido
en la repetición de mi desventura, en la consistencia de mi amargura,
en el deleite que encuentro en el penar, en la melancolía y en la desesperación.
De tantas tristezas se forjó mi vida que ya en la tristeza encuentro mis alegrías.
Yo solo extraño ser normal, al menos acercarme.
¡Si pudiese encontrar una chica extraña como yo con la que amarme!
¿Ven? Otra ilusión a nacido para mover mis pies, y apenas consigo salir
¿De que serviría? Abandonaría mi habitación para la búsqueda,
oiría a las chicas reír, la nueva ilusión moriría, y volvería a mi habitación,
y les aseguro que no sería tarde.
Es la Muerte
lo que sella el beso de los amantes.
Sumidos en las profundas tinieblas,
una mano viene a estrechar a la otra
como dos cadáveres que vuelan
y solo una ilusión los calienta.
Las palabras de amor
palidecen hacia su desencuentro
pues se pierden en las oscuridades,
y en el fondo del subterráneo
reluce un espejo desnudo.
Y la sangre de la Promesa Eterna
yace densa y olorosa en el suelo
que el ciego romantico se empeña en lamer.
Tengo los cristales de las esperanzas
lastimando mis pies y mi sangre
se mezcla con la sangre vieja.
Es la muerte
lo que sella el beso de los amantes.
Me miro en el espejo repitiendo la frase,
y nada es más doloroso que el amor imposible
que brilla como una lejana estrella.
lo que sella el beso de los amantes.
Sumidos en las profundas tinieblas,
una mano viene a estrechar a la otra
como dos cadáveres que vuelan
y solo una ilusión los calienta.
Las palabras de amor
palidecen hacia su desencuentro
pues se pierden en las oscuridades,
y en el fondo del subterráneo
reluce un espejo desnudo.
Y la sangre de la Promesa Eterna
yace densa y olorosa en el suelo
que el ciego romantico se empeña en lamer.
Tengo los cristales de las esperanzas
lastimando mis pies y mi sangre
se mezcla con la sangre vieja.
Es la muerte
lo que sella el beso de los amantes.
Me miro en el espejo repitiendo la frase,
y nada es más doloroso que el amor imposible
que brilla como una lejana estrella.
15 de noviembre de 2015
Aún a pesar del duelo
en mi alma brilla un consuelo:
Aquel de que mi aliento
parte volando al viento.
Se que no caigo al suelo
y en quejumbroso vuelo
entro en tu carne y siento
mi vida en tus adentros.
He volado hacía ti,
no miento. Un águila
invencible ha llamado
a la puerta de tu hado.
-Soy en tu pensamiento-
Una imagen te he dado;
he entrado y levitado
en tu íntimo momento.
También has respirado
y el vuelo has remontado;
Ya soy yo el que te siente,
renaces tras mi frente.
Los dos hemos llegado,
Yo soy tú, tu eres yo,
de nuestro mutuo llanto
viene a brotar la flor.
en mi alma brilla un consuelo:
Aquel de que mi aliento
parte volando al viento.
Se que no caigo al suelo
y en quejumbroso vuelo
entro en tu carne y siento
mi vida en tus adentros.
He volado hacía ti,
no miento. Un águila
invencible ha llamado
a la puerta de tu hado.
-Soy en tu pensamiento-
Una imagen te he dado;
he entrado y levitado
en tu íntimo momento.
También has respirado
y el vuelo has remontado;
Ya soy yo el que te siente,
renaces tras mi frente.
Los dos hemos llegado,
Yo soy tú, tu eres yo,
de nuestro mutuo llanto
viene a brotar la flor.
24 de septiembre de 2015
bu
Que la fantasía
es una amenaza
para la razón,
como lo es la vida.
Que el razonamiento
no tolera la pureza,
o el infinito grito
de la naturaleza.
¿Quién quiere vivir
en el viento frío
de la cabeza?
es una amenaza
para la razón,
como lo es la vida.
Que el razonamiento
no tolera la pureza,
o el infinito grito
de la naturaleza.
¿Quién quiere vivir
en el viento frío
de la cabeza?
No quiero ser nombrado
Renegaré de mi nombre y mi vida
siendo vivida la onda
numinosa que a la vista convida
el silencio y su sonda.
Para el hombre que tiene visión honda
ver es cosa dolida.
Uno en el espejo ahonda
y llega a cruzarlo hallando salida.
Ver. Ver del otro lado.
Ver, y con el misterio como dueño
ver no ya la figura, sino el hado,
no al humano; al sueño.
siendo vivida la onda
numinosa que a la vista convida
el silencio y su sonda.
Para el hombre que tiene visión honda
ver es cosa dolida.
Uno en el espejo ahonda
y llega a cruzarlo hallando salida.
Ver. Ver del otro lado.
Ver, y con el misterio como dueño
ver no ya la figura, sino el hado,
no al humano; al sueño.
20 de septiembre de 2015
Sonetos nocturnos
V
Desde la primera Era que existo
y existo de innumerables maneras
mas aun mis multiformes andaderas
desde siempre permanecí el mismo.
Ya sea movimiento, ya quietismo,
lo que soy no tolera de ataderas,
no intenten coger con entendederas
lo que soy; mi ser no puede ser visto.
Infinito voy aunque tenga un fin,
tanto la vida como la postrera,
soy las dos medidas del balancín.
Soy de los humanos dicha y tristeza,
soy el misterio que reside en ti,
soy el flujo de la naturaleza.
VI
Insomne y con el aura ensombrecida
Desde la primera Era que existo
y existo de innumerables maneras
mas aun mis multiformes andaderas
desde siempre permanecí el mismo.
Ya sea movimiento, ya quietismo,
lo que soy no tolera de ataderas,
no intenten coger con entendederas
lo que soy; mi ser no puede ser visto.
Infinito voy aunque tenga un fin,
tanto la vida como la postrera,
soy las dos medidas del balancín.
Soy de los humanos dicha y tristeza,
soy el misterio que reside en ti,
soy el flujo de la naturaleza.
VI
Insomne y con el aura ensombrecida
despunta el alba y tristemente fumo
y en las nocturnas volutas del humo
se desdibuja el alma entristecida.
Triste, triste, triste ha sido mi vida
que brilla como un lucero en el bruno
y como lucero que soy me esfumo
cuando amenazan las sombras del día.
Se va la luna y muere mi jornada
de patética poesía y reproche
por no poder vivir en la alborada.
Fenece mi canto al fenecer la noche.
-Mi corazón marcha en una bandada
de sueños a la luz abovedada-.
VII
Nadie sabe de la pena del roble
cuando otoñea su carne a desierto
tornando el vivo verde en oro yerto,
pues su grito acalla con porte noble.
Va en la lluvia de sus hojas aladas
el daño que el escorpión de noviembre
ocasiona para que el tiempo siembre
entre la arena las muertes rosadas.
Y aunque la vida le quiebra y mutila
guarda majestuosa resignación
con paz y melancolía tranquila.
El proceso de la transmutación
en las partes de su alma que jubila
da al roble un llanto falto de canción.
VII
Nadie sabe de la pena del roble
cuando otoñea su carne a desierto
tornando el vivo verde en oro yerto,
pues su grito acalla con porte noble.
Va en la lluvia de sus hojas aladas
el daño que el escorpión de noviembre
ocasiona para que el tiempo siembre
entre la arena las muertes rosadas.
Y aunque la vida le quiebra y mutila
guarda majestuosa resignación
con paz y melancolía tranquila.
El proceso de la transmutación
en las partes de su alma que jubila
da al roble un llanto falto de canción.
19 de septiembre de 2015
sonetos nocturnos
I
Tañendo de dolor en el nocturno
anuncia la flauta pipiritaña
que hoy la luna es la escúalida guadaña
con la que sega los tiempos Saturno.
Vaga por las esferas, taciturno,
a ver a quién consume; a quién daña.
De pesares se forja la maraña
de sombras combatientes del diurno.
Son el reloj y la melancolía
instrumentos para la perfección
de su desgarradora alfarería.
Mas hay luz en su negra expiación.
Aunque al ego le anegue de agonía
hay un milagro en su laceración.
II
Del deseo ansiado, ya realizado,
nace para ansiar de nuevo un vacío.
La vida oscila entre la sed y el hastío
y no frena su péndulo desquiciado.
Poco dura cuanto nos ha colmado.
Sin descanso nos arrastra el navío
por el abismo interminable y frío
que nos conlleva el haber deseado.
Tal como llenar el espacio de aires,
barrer sin fin la arena del desierto,
colmar de agua el tonel de las Danaides,
como la peor pena del Averno
es el deseo la quimera insaciable
que torna la vida en un duelo eterno.
III.
¡Hay en el mar y en sus ruidosas olas
un estruendo de tambores y tubas!
¡Por el mar rompen histéricas violas!
¡Tatatachán es el agua y su espuma!
¡Una coral de corales desola
el silencio de la brisa nocturna!
¡Brama y grita la enorme caracola!
¡Poropopom es el agua y su espuma!
¡Entre una sonoridad espantosa
animada por retumbantes truenos
se encuentra una tranquilidad hermosa!
¡En las ondas del mar y sus espejos
reflejos de la luz estrepitosa
dan la armonía del mar y los cielos!
IV.
La sangre del puñal de mi memoria
a mi boca baja de tanto en cuando,
desde mi recuerdo baja amargando
el sabor de esta vida delusoria.
Y brota desde mi herida sensoria
la sangre negra como el negro llanto
que nace de haberme quedado falto
del amor mejor que hubiera en mi historia.
Oh Alejandra...Me clavas la tristeza
cuando aparece tu vivo fantasma
como una Luna muerta en mi cabeza.
Aun tu carne yerta, convive tu alma
en mi alma con tanta vida y certeza
que ya no se si eres sombra o Alejandra.
Tañendo de dolor en el nocturno
anuncia la flauta pipiritaña
que hoy la luna es la escúalida guadaña
con la que sega los tiempos Saturno.
Vaga por las esferas, taciturno,
a ver a quién consume; a quién daña.
De pesares se forja la maraña
de sombras combatientes del diurno.
Son el reloj y la melancolía
instrumentos para la perfección
de su desgarradora alfarería.
Mas hay luz en su negra expiación.
Aunque al ego le anegue de agonía
hay un milagro en su laceración.
II
Del deseo ansiado, ya realizado,
nace para ansiar de nuevo un vacío.
La vida oscila entre la sed y el hastío
y no frena su péndulo desquiciado.
Poco dura cuanto nos ha colmado.
Sin descanso nos arrastra el navío
por el abismo interminable y frío
que nos conlleva el haber deseado.
Tal como llenar el espacio de aires,
barrer sin fin la arena del desierto,
colmar de agua el tonel de las Danaides,
como la peor pena del Averno
es el deseo la quimera insaciable
que torna la vida en un duelo eterno.
III.
¡Hay en el mar y en sus ruidosas olas
un estruendo de tambores y tubas!
¡Por el mar rompen histéricas violas!
¡Tatatachán es el agua y su espuma!
¡Una coral de corales desola
el silencio de la brisa nocturna!
¡Brama y grita la enorme caracola!
¡Poropopom es el agua y su espuma!
¡Entre una sonoridad espantosa
animada por retumbantes truenos
se encuentra una tranquilidad hermosa!
¡En las ondas del mar y sus espejos
reflejos de la luz estrepitosa
dan la armonía del mar y los cielos!
IV.
La sangre del puñal de mi memoria
a mi boca baja de tanto en cuando,
desde mi recuerdo baja amargando
el sabor de esta vida delusoria.
Y brota desde mi herida sensoria
la sangre negra como el negro llanto
que nace de haberme quedado falto
del amor mejor que hubiera en mi historia.
Oh Alejandra...Me clavas la tristeza
cuando aparece tu vivo fantasma
como una Luna muerta en mi cabeza.
Aun tu carne yerta, convive tu alma
en mi alma con tanta vida y certeza
que ya no se si eres sombra o Alejandra.
15 de septiembre de 2015
Los amigos de Narciso son las hadas de los charcos
Un amigo es una sombra que se va marchando, como un amor,
a los senderos azabaches del olvido, dictados por el señor; por su dedo frío.
He tenido en esta vida tantos amigos como noches, apenas queda ya alguno.
De los que tengo, ¿Qué quedará de ellos? Un amigo es un amargo espejismo.
En mis ciclos, todo cuanto ha puesto una estrella en mí, todo cuanto he querido,
es condenado a disolverse como el limo en el agua de los imperdonables ríos.
Un amor es un amigo, y un amigo es un amor. Son los pálidos dados de la suerte
caracoleando sin tregua para que a la nada los arrojen las manos de la muerte.
¿Y aunque queden para siempre? Ni nosotros quedamos. En él, en mí, permanece
solo cuanto va cambiando. Un amigo es el Yo que en el Otro camuflamos.
Un amigo es otro rostro sonriente entre la estrepitosa mascarada del circo,
otro ilusorio alivio: Su voz consoladora es un misterio hecho de espanto y abismo.
Nos engañamos: Nos juntamos para no estar solos, y solos acabamos danzando,
chocando con los reflejos que, para mentirnos, lanzan nuestros espejos y sus laberintos.
¿Acaso los otros han existido? ¿O soy yo siempre la sombra que de mi lado se ha ido?
Hablo de mi cuando hablo de la vida, sin luz. Hablo de mi cuando hablo de un amigo.
a los senderos azabaches del olvido, dictados por el señor; por su dedo frío.
He tenido en esta vida tantos amigos como noches, apenas queda ya alguno.
De los que tengo, ¿Qué quedará de ellos? Un amigo es un amargo espejismo.
En mis ciclos, todo cuanto ha puesto una estrella en mí, todo cuanto he querido,
es condenado a disolverse como el limo en el agua de los imperdonables ríos.
Un amor es un amigo, y un amigo es un amor. Son los pálidos dados de la suerte
caracoleando sin tregua para que a la nada los arrojen las manos de la muerte.
¿Y aunque queden para siempre? Ni nosotros quedamos. En él, en mí, permanece
solo cuanto va cambiando. Un amigo es el Yo que en el Otro camuflamos.
Un amigo es otro rostro sonriente entre la estrepitosa mascarada del circo,
otro ilusorio alivio: Su voz consoladora es un misterio hecho de espanto y abismo.
Nos engañamos: Nos juntamos para no estar solos, y solos acabamos danzando,
chocando con los reflejos que, para mentirnos, lanzan nuestros espejos y sus laberintos.
¿Acaso los otros han existido? ¿O soy yo siempre la sombra que de mi lado se ha ido?
Hablo de mi cuando hablo de la vida, sin luz. Hablo de mi cuando hablo de un amigo.
13 de septiembre de 2015
Puerto blanco
Puerto blanco.
Los barcos tallados
como ideas
en el infinito mármol.
Navios claros
son las blancas hojitas
del olivo de espumas
del Mediterraneo.
Naves frías
se alejan de la vida
como un sueño vago
de nácar y esparto.
Puerto blanco...
La niña desnuda mira
el mar sagrado
con los pies en las arenillas.
-Por cada esquina
se huele el Cristo salado-
Los barcos tallados
como ideas
en el infinito mármol.
Navios claros
son las blancas hojitas
del olivo de espumas
del Mediterraneo.
Naves frías
se alejan de la vida
como un sueño vago
de nácar y esparto.
Puerto blanco...
La niña desnuda mira
el mar sagrado
con los pies en las arenillas.
-Por cada esquina
se huele el Cristo salado-
12 de septiembre de 2015
Lirios y azucenas
La onda el aire mece,
y mece el eco, la luz, y la sombra.
Que en el espacio crece
y a la tierra retorna,
que fenece como renace la onda.
Llena el ser la simiente
de las luces silenciosas del alba.
Una eterna corriente
de aguas llena el alma,
y de almas se llena el curso del agua.
Cantando van los amantes,
y de amor se forja el eterno canto.
De oro y dicha sus cantes,
ni uno solo es amargo:
El que ama ya no sabe del llanto.
Hoy el lirio florece:
Ha muerto para ello la azucena.
Una cae, y la otra crece,
y no se siente pena
si a la luz se mira la rueda eterna.
Es silencio y misterio
la verdadera carne de la vida.
Si en el cementerio
las tumbas van vacías
es que el alma ha encontrado la salida.
Si al contrario, van llenas,
es que se ha vivido tan solo un engaño.
Los ojos, lunas nuevas,
santos orbes de blanco,
nunca han de creer lo que estan mirando.
No se escuche a la carne
por mas que Maya nos esté llamando.
Nada muere ni nace,
Nada nunca ha acabado,
la vida es algo que vive mutando.
y mece el eco, la luz, y la sombra.
Que en el espacio crece
y a la tierra retorna,
que fenece como renace la onda.
Llena el ser la simiente
de las luces silenciosas del alba.
Una eterna corriente
de aguas llena el alma,
y de almas se llena el curso del agua.
Cantando van los amantes,
y de amor se forja el eterno canto.
De oro y dicha sus cantes,
ni uno solo es amargo:
El que ama ya no sabe del llanto.
Hoy el lirio florece:
Ha muerto para ello la azucena.
Una cae, y la otra crece,
y no se siente pena
si a la luz se mira la rueda eterna.
Es silencio y misterio
la verdadera carne de la vida.
Si en el cementerio
las tumbas van vacías
es que el alma ha encontrado la salida.
Si al contrario, van llenas,
es que se ha vivido tan solo un engaño.
Los ojos, lunas nuevas,
santos orbes de blanco,
nunca han de creer lo que estan mirando.
No se escuche a la carne
por mas que Maya nos esté llamando.
Nada muere ni nace,
Nada nunca ha acabado,
la vida es algo que vive mutando.
La lámpara
Hoy...Es la lámpara que, frente mía,
trae la perturbación
de tener vida. Hoy...Es mi terror
la lampara vacía
y su espantosa significación.
-Una mirada fría
da la lámpara de mi habitación-
Como un fatal espejo o una risa,
a mí, a través, me doy
sentido en la lámpara mía...Hoy.
Hoy...No es causa de dolor o alegría,
es un no saber nada.
Veo ya en la lámpara iluminada
a estos otros ojos que a mi me miran:
Hoy los objetos gritan.
trae la perturbación
de tener vida. Hoy...Es mi terror
la lampara vacía
y su espantosa significación.
-Una mirada fría
da la lámpara de mi habitación-
Como un fatal espejo o una risa,
a mí, a través, me doy
sentido en la lámpara mía...Hoy.
Hoy...No es causa de dolor o alegría,
es un no saber nada.
Veo ya en la lámpara iluminada
a estos otros ojos que a mi me miran:
Hoy los objetos gritan.
La mariposa (De saturno y venus)
Sobre la mariposa hay una piedra
que impide su volar.
Aún ella pequeña y la piedra grande,
aletea y aletea
en balde, a pesar de su pesar.
Sangre nace de sus alas de cobre,
pronto se secará.
Y de las heridas que ya están secas
a causa de la piedra,
sangre ya ida de nuevo brotará.
Duele el sonido de su agonía,
zumban las alas presas.
¿Conocieron semejante condena?
Otorgar unas alas
y una vida a quien no podrá volar.
También en los corazones hay piedras
que vienen a pesar.
También en las almas humanas hay alas
que al alba se quiebran.
Me dieron amor; nunca pude amar.
que impide su volar.
Aún ella pequeña y la piedra grande,
aletea y aletea
en balde, a pesar de su pesar.
Sangre nace de sus alas de cobre,
pronto se secará.
Y de las heridas que ya están secas
a causa de la piedra,
sangre ya ida de nuevo brotará.
Duele el sonido de su agonía,
zumban las alas presas.
¿Conocieron semejante condena?
Otorgar unas alas
y una vida a quien no podrá volar.
También en los corazones hay piedras
que vienen a pesar.
También en las almas humanas hay alas
que al alba se quiebran.
Me dieron amor; nunca pude amar.
6 de septiembre de 2015
soneto a la maquinaria
A veces, por la apestosa ciudad,
se pueden vislumbrar inocencias
hermosas, puras, e indignas de estar
en aquel lugar de horrible indecencia.
No hace falta que nos diga la ciencia
que a esas inocencias aplastará
la Maquinaria con indiferencia,
con violencia y con terrible afán.
¿Qué es lo que un hombre puede hacer aquí?
A menos que su corazón no lata
no ha de sufrir sino sed de venganza.
¿Cómo luchar con gigantes de hojalata?
Hoy por las calles vi al niño que fui:
Me siento una persona aniquilada.
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