La onda el aire mece,
y mece el eco, la luz, y la sombra.
Que en el espacio crece
y a la tierra retorna,
que fenece como renace la onda.
Llena el ser la simiente
de las luces silenciosas del alba.
Una eterna corriente
de aguas llena el alma,
y de almas se llena el curso del agua.
Cantando van los amantes,
y de amor se forja el eterno canto.
De oro y dicha sus cantes,
ni uno solo es amargo:
El que ama ya no sabe del llanto.
Hoy el lirio florece:
Ha muerto para ello la azucena.
Una cae, y la otra crece,
y no se siente pena
si a la luz se mira la rueda eterna.
Es silencio y misterio
la verdadera carne de la vida.
Si en el cementerio
las tumbas van vacías
es que el alma ha encontrado la salida.
Si al contrario, van llenas,
es que se ha vivido tan solo un engaño.
Los ojos, lunas nuevas,
santos orbes de blanco,
nunca han de creer lo que estan mirando.
No se escuche a la carne
por mas que Maya nos esté llamando.
Nada muere ni nace,
Nada nunca ha acabado,
la vida es algo que vive mutando.