A veces, por la apestosa ciudad,
se pueden vislumbrar inocencias
hermosas, puras, e indignas de estar
en aquel lugar de horrible indecencia.
No hace falta que nos diga la ciencia
que a esas inocencias aplastará
la Maquinaria con indiferencia,
con violencia y con terrible afán.
¿Qué es lo que un hombre puede hacer aquí?
A menos que su corazón no lata
no ha de sufrir sino sed de venganza.
¿Cómo luchar con gigantes de hojalata?
Hoy por las calles vi al niño que fui:
Me siento una persona aniquilada.
