22 de septiembre de 2015

hoy

Días como hoy, en los que uno no puede ser,
no se comprenden ni se intentan comprender.
Son días que nos desconocemos, extranjeros,
que cambiamos los ojos con los que nos vemos.
Somos ajenos, y nos vivimos perplejos, a distancia,
como en una habitación contigua a la vida
escuchando las voces que suenan tras la pared.
(Ah.. y estamos al lado, pero suenan tan de lejos...)
Días como hoy, en los que de nada sirve intentar pensar,
pues hay cansancio, y tristeza, y un exceso de sentir,
confunden el alma, y ensombrecen el universo,
y le arrojan a uno a una espiral de invierno negro.
Hay aquí conmigo una sensación de falta de todo...
Un no llegar a... un perderse en... una imposibilidad de...
Y una furia penosa, porque se oyen de nuevo las voces,
pero el cuarto esta cerrado.
Hoy, tengo el hambre de otra cosa, 
una angustia, una inquietud, un horroroso cansancio, 
y estoy temblando todo entero de este frío abstracto.
Hoy: Un absurdo, un vacío, un horror,una inercia, 
una carcajada grotesca de la vida a la cara.
Camino, y no se por qué ni a donde camino,
y mientras mi figura rompe la niebla,
representando no sé que papel en este universo,
me siento, me sé, y me quiero triste, y nada más puedo sentir, 
nada más puedo saber, nada más puedo querer.


Tengo la nostalgia de algo que esta más allá de mí...