Fui el que estuvo sin estar.
Miradas a uno que no era yo,
preguntándome yo quien era.
Palabras otras, que no mías,
manaban de un gris incierto
de esta, mi boca de mentira.
Fui el que sufrió por no estar,
y en verdad estar no quería.
Triste, miserablemente triste,
lejano, silenciosamente lejano,
con estos ojos, que no míos,
clavados en el suelo pisado,
se perdían en algo diferente,
en algo mío, en algo soñado.
¿Cuantas veces,
mirando, sin mirar,
habré vivido, sin vivir?
¿Mirando a ese suelo pisado,
al que en realidad no miro,
viviendo en ese mundo creado,
en el que en realidad no vivo?
Soy una mentira con cuerpo,
que pasea, con pies de otro,
por la calle azul de la nada.
Soy una verdad, sin cuerpo,
que pasea con pies pensados,
por el verde bosque del todo.
Allan Winter