24 de diciembre de 2011

premisas del opio y la locura

Para encontrar romperemos con lo moral.
Ninguna restricción para la sombría búsqueda.
Abusaremos salvajemente de la sensación,
ansiosos y sedientos de lo invisible y desconocido.
La inteligencia se transmutará en comprensión,
el pensamiento se disolverá en clara intuición.
La esfera dorada levitará entre nuestros ojos,
y la luz se derramará agradablemente en la copa.
Hallaremos el sentido en la canción anciana,
escrita en la piel del árbol, el tigre y la mujer.
Encarnaremos el llanto del viento, y sonriendo,
soplaremos las almas sobre el vientre del mar.
El agua reirá, el viento gemirá, la tierra dormirá,
y el cielo de ojos nos juzgará iluminadamente.


Una mística mirada se nos clava. Hay que buscarla.


Buscaremos por fuera de los senderos, siempre perdidos,
con la rabiosa furia de nuestra voluntad, sintiendo la llamada,
el grito allá más lejos de todos los cielos y todos los universos.
Caeremos presa de los peores males,para comprender y vencer,
el lobo conocido será ángel por venir. Sangraremos solos.
Correremos por entre las montañas espantadas, los valles heridos,
luchando con los secretos, los silencios terribles, los pulsos negros,
sombras que aúllan y se agitan engendrando espantos y truenos.
Estudiaremos a los elevadísimos hijos, jugando a descolocar astros,
tocando, soñando, cantando las más dulces músicas a la sombra de la luna,
y la sangre y el vino amargo correrán por los cuerpos desnudos.
El compás, el libro, el sombrero arderán a la hoguera en la que bailamos.
Su luz chispeará centelleando en espirales de humo hacia el firmamento.
Cambiaremos con los sabios comerciantes la realidad por la verdad,
la ceguera por el lamento, la restricción por la ebriedad,
la palabra por el canto, las cadenas por las alas,
y en nuestra mente brotará la sangre del corazón.
Comprenderemos que la ley no es la ley del hombre,
que no hay más ley que este momento de ojos abiertos.
Y mientras la gracia nos roce con delicados dedos, la alegría,
esa condenada bendición, nos fundirá en energía de vida,
fluyendo al centro del olvido, el éxtasis, y la reconciliación.




La flauta, la fuente, el rey, la esmeralda, el navío, y el océano verde...
El duende, las sedas, la espada, el veneno, los rostros y gritos celestes...
La sirena, el triángulo, los trigos, los algodonales, las vértices, las espirales,
el tiempo, la arena, el perfume violeta, la mirada serena, y sus manos...
Debemos de renacer soñando.


Allan