Como una bruja seca y negra,
me he maldecido a mi mismo.
Como el verdugo sucio y tosco,
me he puesto mis propias cadenas.
Como un arquitecto de cara blanda
he diseñado mis propios bocetos
para llamar a los albañiles polvorientos,
a que construyan el muro de mi alma.
Como el psiquiatra de tarifa elevada,
he jugado a engañarme a mi mismo.
Yo he sido la enfermera que me curaba,
el cura que escuchaba mi propia confesión,
he sido santo, ladrón, un mal actor, un bufón,
y el ajedrez siempre lo he jugado a solas.
Yo partí, y me espere siempre en el puerto...
Y ahora, que soy el juez y el que es juzgado,
levanto la maza terrible para reventar mi cuerpo.
Allan.