2 de febrero de 2012

En las llagas de la boca de una puta veo la mirada una niña lejana que juega al sol.
En las manos rotas de lejía de una madre unos dedos dulces que dibujan sueños al aire.
En la mirada boba, blanda, amable, resignada de un hombre veo a un antiguo dorado león.
En las bocas ácidas corrompidas por poder y ambición veo almas que lloran y tiemblan de miedo.
En los solitarios veo una ilusión, en los tristes veo puro amor, en los enfermos veo compasión,
en los envidiosos negación, en los respetables degeneración, en las leyes corrupción, en la luna el sol.
Veo que en el huerto las zanahorias se siembran, nacen, crecen, y se cortan para sembrar de nuevo.
Veo un rostro gigantesco de mil caras que flota girando suspendido en la oscura y terrible nada.
(...)


Allan