26 de agosto de 2012

mi me ti zo

Han caído.
Desde el cielo,
por entre las nubes desoladas,
por entre los túneles de ramas y hojas,
descendiendo místicamente con la luz del día,
han caído las notas de un piano sobre la faz del agua.
Como una lluvia sónica, como una danza de cristal,
un fractal infinito de belleza sonora cae y reposa
sobre los cabellos de lo mortal y lo inmortal.
Y hay ondulaciones, ecos, ritmos secretos,
propagándose con un misterio y sutileza
propios del señor del Mar y la Niebla.
Ha nevado magia en silencio.
¿Y qué hay del intérprete?
Nosotros nada sabemos.