Me despedí de Olivia
hace ya cuatro años
acusado de amar en exceso.
Deshecho bajo un arbolito
demasiado jóven
para cargar a diario
los frutos pesados
cargados de amor.
Sin la piel de Olivia Pazos
mi cuerpo se sentía angustiado
cansado, abandonado y desnudo
por dormir sin sus labios.
Tanto tiempo sin Olivia y sin mí
que olvidé recordar todo lo demás
y tras largos sueños y pesadas vidas
me encontré de nuevo con sus ojos
y lo vi todo azul
y claro.
Hugo Vidal