De Hugo me gustan sus manos,
y la ternura con que las mueve,
también me gustan sus besos,
cuando son pequeños
y buscan tesoros en mi cuello.
A Hugo le gusta viajar
y conocer mucha gente,
pero siempre viene llorando y triste
y me pide que le cuente un cuento.
Lo que más me gusta de Hugo,
es que nunca es él mismo,
ni siquiera en las cartas que me escribe,
lo que no sabe Hugo de mí,
es que soy mujer.
Olivia Pazos