21 de septiembre de 2012

Quién vence en sociedad
pierde para sí mismo.

La victoria está en la soledad.

El solitario poco depende,
por lo que se vuelve fuerte
y vive con mayor libertad.

El solitario poco espera,
por lo que no se defrauda,
y cuando algo llega, agradece.

El solitario no usa palabras,
por lo que aprende a observar, 
a convivir con el mundo sensible.

El sabio solo tiene un dominio,
el de sí mismo. Mediante este
accede a todos los demás.