Quién vence en sociedad
pierde para sí mismo.
La victoria está en la soledad.
El solitario poco depende,
por lo que se vuelve fuerte
y vive con mayor libertad.
El solitario poco espera,
por lo que no se defrauda,
y cuando algo llega, agradece.
El solitario no usa palabras,
por lo que aprende a observar,
a convivir con el mundo sensible.
El sabio solo tiene un dominio,
el de sí mismo. Mediante este
accede a todos los demás.