15 de septiembre de 2012



Todas las filosofías 
pueden ser aceptadas
tanto como ser refutadas.

Por eso no valen de nada.

Todas las religiones
hablan de lo inefable
mediante las palabras.

Por eso no valen de nada.

Si acaso hay verdad...
¿Qué se yo de la verdad?
Si se yo que la he sentido...
¿Qué se yo lo que es sentir?

Cualquier intento del hombre
de explicarse cualquier cosa
es vano. Un engaño.

Por eso los hombres 
no valen de nada.