21 de septiembre de 2012

Todos somos víctimas
de nuestra propia ilusión.

Todos vivimos cuales ciegos,
sumidos en nuestro fantasma.

Un poeta abre la boca: ¡Misterio!
Un empresario también: ¡Dinero!

En tanto que el poeta escucha,
como también el empresario,
y ambos se ríen del contrario.

Todos Dioses de este mundo.