Antes creía
que no me gustaba
entrar en contacto
por susceptibilidad,
porque los demás
pueden hacer daño.
Ahora creo que
cuando el hombre
se junta es animal,
y si no (me) salgo
es porque puedo yo
dañar a los demás.
¡Dañar a otro!
No hay mayor
dolor que el dolor
que se ha causado.
Duele ver la sangre...
Una sangre ficticia,
literaria, casi negra,
que por ser así
es más tenebrosa
que la verdadera,
duele verla...
Duele ver la sangre
en los ojos de otros.
Y ¡En tus manos!
En tus manos
duele verla.