El infortunio vacío,
como explicación,
el lado espeso,
la desidia.
El vaivén de los astros,
su continuo baile,
el acercamiento mortal,
su comienzo definido,
su final.
La estrella que nace,
la que muere,
la que es ahora.
El libre albedrío,
como justificación,
la balanza como juez,
el humano,
como rata de laboratorio.
La célula,
como principio,
y como final.
El todo,
como parte ineludible,
de la nada.
La civilización,
su mirada,
su huella,
su hundimiento,
las pirámides,
las estrellas.
El aura,
como vestido,
como verdad,
la negación,
el engaño,
la ceguera.
El agua,
como respuesta,
como pregunta,
como agua.
El tiempo,
y el espacio,
son uno.
La nada,
es otro.
La palabra,
como excusa,
como espectador,
el polvo,
la memoria,
difuntos.
David Veloso.