20 de noviembre de 2012

Dile al hombre que mire al espacio,
que él alzará su vanidosa cabeza
y escrutará hacia lo lejano.

Nunca se le ocurrirá
mirar al que le habla a los ojos
y comprender que ahora está flotando.

Y no es que flote en el cielo tan solo,
es que él también es un abismo,
un gran espacio sin fondo.

El cielo es cerebro, el cerebro cielo.
Y el Todo vive y se interconecta
como redes de luz 
en el fondo negro.