19 de noviembre de 2012

El hombre libre
puede vivir en una cárcel
o bajo un gobierno fascista
pues siempre podrá ser libre
mientras actúe fiel a sus deseos.

Pero esos deseos
no deben estar en el exterior
como un coche más rapido
o una casa más grande
dichos deseos
han de ser interiores
con el fin de liberar el alma
de su propio mal.

El hombre libre
reside en cualquier lugar
y nunca es desgraciado
si es capaz de amar.

Su camino tendrá valles y cimas
pero siempre será sincero y libre
si elige sus propios caminos
en función de su propia voluntad.