30 de diciembre de 2012

Lo que hay
detrás de cada persona
es tan bello y verdadero...

Ver lo que hacen los demás

para ocultar su inmensidad
me enferma y entristece...

Cuando ellos mienten

no me queda más remedio
que tener que mentirles.

Cuando guardan lo bello,

cuando se guardan en silencio,
siento, bajo mis ojos, suspiro...

Ah, los silencios...

Los hay más grandes que la vida.
En ellos yace la verdadera historia.

Y es que todo cuanto acontece,

todo cuando se ve y se oye,
no son sino torpes descuidos,
los estornudos tapados 
de un Dios que no quiere ser visto.

Si algo es, es a medias,

y nosotros intuimos la otra mitad.

El hombre en su intento de mostrarse
fracasa vanamente, y se ahoga
en la imposibilidad del convivir.

Y en su intento de comprender
se satura, ciego en si mismo,
y hace como que oye
lo que no se dijo.

¿Seré yo que soy así
por lo que ahora veo
esto en todos los demás?

¿Son todos unos incomprendidos?

Supongo que sí...yo así lo veo.
Mundos heridos por el mundo.
¿Pero que es lo que yo veo?

¿Mi mente es una trampa
y las manos de la abuela Pilar
nunca acariciaron mi cabeza?

¿No es verdad que al recordar
a mi abuela pilar, y sus manos,
he sido y estado con ella,
he rozado su alma?

¡Y ni siquiera me acuerdo de mi abuela Pilar!

¿Qué son todas estas palabras?
¿Qué esta sensación de confusión?
No me preocupo ya por las palabras.

El mundo sin conceptos es más bello,
como un mantel, como un oceano,
no hay diferencia alguna.

¡Así mi alma es la de mi panadero!
Y mis problemas un ojo de águila
el ojo de águila el río, 
el río la sangre de
mi abuela Pilar.