Un golpe sobre la mesa
el genio de una mujer enamorada
hastiada en trocitos de jazmín
como Marcello Mastroianni
cuando vierte la cabeza al suelo
parando el tiempo en el silencio.
Y Sofia Loren le espera
con ese genio de diva italiana
correcta hasta en el baño
de una pieza por fuera
mientras dentro se rompe
incombustible como el viento.
El viento no pasa
se fue de vacaciones a Capri
para dormir plácidamente
entre los pechos de Brigitte Bardot.
Incluso los pajarillos
antes alegres y atrevidos
ahora se despojan de su plumas
para esquivar el alquitrán
que inunda sus mares azules
antaño tranquilos.
Y llega Anna Karina
con sus ojos silvestres
y su voz de terciopelo
para cantarme una nana
mientras el sueño me parte.
Sólo el mar Mediterráneo
con sus sigilosas brisas
y sus enquistadas rocas
me evaden del infierno
en pequeñas burbujas
de transparente sosiego.
Cuando Stanley Kubrick
ronca en perfecta simetría
las amapolas florecen
para dar paso a la muerte.