8 de enero de 2013

Inevitablemente
el humano alberga mal
la capacidad de no empatizar
de no compartir
de quererse primero
pero el camino hacia la paz
atraviesa el miedo.

El ego como arma de bien
es posible
utilizándolo con inteligencia
con la capacidad
de ponerse en lugar del otro
de entender sus circunstancias
y otorgarle comprensión.

El pobre perro
se ha comido la basura
esparcida alrededor suya
como prueba del delito
sin embargo abre los ojos
mira fijamente
buscando la razón del enfado
incomprensible para él
pues no hace mucho tiempo
buscar comida en la basura
era su forma de sobrevivir.

Si miramos a los ojos de la gente
entenderemos su dolor
mejor incluso que ellos
incluso, si llegamos a perdonarlos
quizás, también podamos
perdonarnos a nosotros mismos.