6 de febrero de 2013

Vaticino el amor. Me conecto con las redes de neuronas que habitan mi cerebro, al cerrar los ojos y utilizarlos para ver hacia dentro, pues los ojos tienen dos habilidades, dos ventanas a realidades paralelas, a espacios inexplorados, y ocurre que al cerrarlos y tratar de mirar, se giran como de súbito, apuntando a algún punto sobre la nariz, quizás la glándula pinéal, quizás el tercer ojo, el que conecta más allá de lo que tenemos delante y pensamos del antes o el después.