7 de agosto de 2013

Luna en leo, Leo en luna

No veo la luna por ninguna parte,
como no te veo a ti,
pero sé con certeza,
que tu piel, como la luna,
está brillando sobre algún mar.

Mientras vuelves, si lo haces,
yo te espero, o desespero,
entre largas pausas de sol,
con el sol recordándome tu luna,
bajo una noche ingobernable.

Tu retrato se disuelve sin lluvia,
adopta la sonrisa esquizofrénica,
libre y condenada a bajar la marea,
cuando tú la nadas desnuda,
como me nadas la sangre.

Ya no veo nube alguna,
o rastro de hierba en crecimiento,
mientras se enjuta mi corazón,
esperando a que lo esperes,
sin demasiada pausa.

El verano me recorre lento,
tu humo no escapa de mi piel,
por mucho que intente echarlo,
prevalece entre mis poros,
como la sonrisa en tu recuerdo.

Es por ello que no me derrumbo,
y mantengo alto mi rumbo perdido,
procurando acertar algún bloque de hielo,
sin romper mi vencida esperanza,
entre los surcos de la mar de poniente.

Porque mañana saldrá el sol un diá más,
como saldrá tu cabello oscuro y tu piel oscura,
de esta cabeza y este cuerpo anónimos,
que no me pertenecen,
mientras tú mi luna, permanezcas escondida.