Ven,
camina a la muerte conmigo.
Ven,
abre tu palma, posaré mi calavera.
¿Sería mucho si te acompañase
por este lado oscuro de la calle?
Ven,
comparte el miedo en mi compañía.
Ven,
y llora, tiembla, maldice en mi pecho.
¿Sería mucho si viviésemos
juntos el horror de la vida?
Ven,
y haz de tu enfermedad mi aliento.
Ven,
abre tu ojo, deja que pose mi sangre.
¿Sería mucho si transmutáramos
mi lejanía en un girasol de fuego?
Ven,
pero no te me ausentes.
Ven
al viaje de nuestra mutua experiencia.
¿Sería mucho si tornara nuestro amor
en mi sabiduría?
Hubo un momento en la plaza del comercio
en el que se dibujo tu rostro en el cielo claro...
Y vi al pescador, y los leones de espuma,
y la voz de Dios me hablaba de tu y de yo.
Y yo lloré, lloré como un niño,
no comprendía nada.
Ven,
eres demasiado misterio.
Ah, el tren pasa, y todos son tu rostro.
¿Qué ha sido de mí?