16 de octubre de 2015

Esta palabra es palabra eterna:

Luz.

Quien viaja con Luz no sufre del Tiempo.
Todo es sombra para quien viaja con Luz.
Quien con ella viaja se hace estrella.
Nada engaña, posee o altera
al viajero del Sol.

Esta palabra es palabra eterna:

Libertad.

Venced la esclavitud de vuestra mente;
arrojad al fuego sagrado la ilusión.
Rasgad el velo del miedo
y a través de él el ser
alzará su vuelo.

Esta palabra es palabra eterna:

Gracia.

La gracia es una flor que no tiene fin.
Su perfume se encierra en el dolor,
sus dones embellecen los mundos,
se presenta con innumerables rostros,
en todo vive y a todo le otorga vida:
En la lágrima y la sonrisa.

Esta palabra es palabra eterna:

Perdón.

¿Quién sabe cuando uno se desvía del camino?
¿Quién sabe el dolor que causa su condición?
Los actos de uno son como la nube que da lluvia
y del alma de estas nadie tiene comprensión.
Por eso cada día hay que pedir perdón.

Esta palabra es palabra eterna:

Gratitud.

Esta palabra se escribe en el milagro del todo,
está escrita en el rostro viejo del árbol,
en los reglones del agua, en la negra tierra,
quien no mire con asombro y gratitud
es hombre dormido que nunca despierta.

Esta palabra es palabra eterna:

Amor

Por el amante el universo celebra.
En el cielo resuenan arpas y flautas
y caen de las ramas frutas y flores,
es semejante al aire fresco del alba
que todo sana y purifica
el hombre que ama.

Esta palabra es palabra eterna:

Paz.

Cuando se deja de buscar se encuentra.
La paz no la tienen los que se lamentan,
los que hieren o se creen heridos,
la paz no la tienen los que anhelan,
la paz la tienen los que despiertan
y aceptan.



Que cada uno haga Eternas las palabras que él quiera.
A mi pensamiento han venido estas hoy, que es siempre,
pero la aurora que viene al pensamiento
ya sabemos que al pensarla
se hace pequeña.

Os deseo y os confío cada una de estas palabras eternas.
Estoy con vosotros ¿Podéis sentirme? Cerrad los ojos,
acallad, y...¡Saludarme! Apiadaos de esta pobre alma
que pronto os será la piedad devuelta. Recordad:
Los hombres somos un misterioso espejo.