Un instante de infinidad
es una paradoja humana
que basta para atrapar
al hombre en la eternidad.
Y el que accedió a ese instante
y volvió a los senderos de la tierra
dejó allá una parte de sí mismo
para el regocijo eterno
que siempre está por redescubrir.
Y desde las otras regiones uno se llama,
y su dulce voz trae la nostalgia
que nos amarga la quimera
de lo que llamamos vida.