No hay nada mas aterrador que vérselas con uno mismo cara a cara.
Fugitivos de nosotros mismos, y de todo, nos evadimos hasta encontrarnos, y al encontrarnos, el horror nos fuerza a volver a olvidar. Jugamos como hormigas con el pan sobre nuestras cabezas. Y ahora, en mi habitación, fumando a la vez que escribo esto, bajo la mirada a mis manos y realmente veo que son de hormiga. Brillantes, peludas y negras como escarabajos. Y me apeno, y sonrío triste, porque me he encontrado a mi mismo, y lo que veo es un gran insecto, como otro Gregor Samsa más.
Ha entrado mi padre en la habitación para decirme que hiciera la cama.
-Estoy demasiado ocupado buscando a Dios- Le he dicho.
Creo que me va a echar de casa. Es natural teniendo a una gran hormiga por hijo.
Allan