4 de enero de 2012

En el espejo lo único que veo es una forma ridícula que enmascara un silencio que ríe,
y cuando me muevo por el espacio, yo no me muevo por el espacio, el espacio se mueve por mí.
Cuando sentado, veo mis manos, y las olvido como todo lo que he aprendido, de pronto, 
como con magia, pasan de ser garras pálidas con carne extraña a simples colores que se mueven
y se alternan por el aire, y viendo como todo es mentira y cambia, 
me siento en un cuento aterrador y glorioso. Y al no comprender,
comprendo. 
Es todo tan irreal...


Allan