a veces veo las sombras negras que dibuja en la pared blanca,
y mi mirada, que se pierde en las sombras, se adormece y se hipnotiza
con el balanceo blanco y negro en la pared y el sonido de la música fluyendo.
Cuando, aún a pesar de seguir tocando, caigo en un estado casi de sueño,
lo que eran sombras agitándose en la pared se transforman en terribles figuras,
que acompañadas por los sonidos diabólicos de la música cobran propia vida.
Y en ese teatro horroroso de sombras vierto con inconsciencia todo mi dolor.
Y en ese teatro horroroso de sombras vierto con inconsciencia todo mi dolor.
Windo