Cuando, a veces, veo que no soy,
por tener delante a otro que es,
y su presencia, (Que no comprendo)
mutila mi espacio y me invade,
me vuelvo un hombre camaleón,
y espero a ver que me da, para darle.
Entonces, en esos raros momentos,
en los que me poseen y me pierdo,
me acuerdo de la canción del espejo,
que decía, con grave pensamiento:
¿Y yo quién soy? decirme, ¡Quién!
¡Quién soy yo si tan solo reflejo!
Allan.