Toda timidez esconde un niño,
y todo niño esconde una verdad.
Toda verdad esconde una mentira,
y las certezas una falsedad.
La falsedad esconde un miedo,
el miedo esconde vulnerabilidad,
y la vulnerabilidad lo que esconde
son estas ganas de amar.
Amar esconde soledad,
y la soledad, ganas de gritar.
Si los gritos esconden personas...
Las personas... ¿Qué esconderán?
Allan