29 de julio de 2012

el tonto de debajo del sauce

Necesité poco.
Pan para el cuerpo,
sombra para la mente,
música para el corazón.
Olvidé. Debajo del sauce vi
que debía caminar sin botas.
El circo enfermó; yo me salí;
y ellos me llamaron enfermo;
Para la sociedad pasé a ser
el tonto de debajo del sauce.
El tonto de rostro extraño,
que guardaba las palabras,
que soñaba entre los trigos
arropando a su guitarra.
Cuando, lejos, en la ciudad
ellos peleaban por poder,
yo reía tranquilo en el río,
jugando con hadas de plata.
Ellos se mataban por dinero,
y yo reposaba muy en paz,
guardando a los caminos
entre resplandores y trinos.
Y se acercaban caminantes,
muy curiosos e intranquilos,
y preguntaban: ¿Quién eres?
-El tonto de debajo del sauce-
Ellos se reían, como con miedo,
y las risas duraban poco tiempo,
pues yo tocaba mis melodías.
Así pasaban mis días, mis años,
en soledad, a brisas tranquilas,
a verde sonriente de las colinas.
Mi rostro y manos envejecieron
y me asemejaba ya a la madera,
como el río, el prado, el cedro
yo ya era otro hijo de la ribera.
Un loco, un perdido, un asceta,
que tocó música para nadie,
destinado al infinito olvido,
al silencio de las estrellas.
¡Hasta nunca, mi bella!
Siempre te he soñado,
pero llega la muerte,
si, llega la sombra
por la ribera.


Wind  X x  x