27 de julio de 2012

meditación

Me siento tan agradecido de estar aquí, bajo el sol, bendecido con esta fuerza inefable que es la vida, residiendo en el núcleo infinito del amor, sanando, regenerando, cambiando infinitamente en el plano inmutable y eterno. Me siento tan fuerte y delicado, tan sublimemente bello, sensible, inexplicablemente despierto, calmo, iluminado, y atento...Agradezco y adoro a las personas que ahora pasan por mi lado, cada una de ellas absortas en su particular estado, necesitadas de una palabra, una caricia, una sonrisa, un afecto...Tan necesitadas! y a su vez tan plenas! Pasan y miran, como con misterio, arrastrando la historia de mil historias en su sombra, y no saben lo que me calientan por dentro, inundándome de añoranza, divina nostalgia de haber olvidado que soy uno con ellos y ellos son uno conmigo. Temo, detesto, reniego las barreras, y me mezclo con las flores brillantes al viento, con el trino, los ladridos de perro, las hormigas que juguetean por mis piernas, y los coches, su rugido que vibra de lejos, reflejando al sol y trayendo a mis ojos el milagro de estar vivo. Repito: Tan tan agradecido!
Reposo sentado, con el aire, respiro y escribo, pero no soy yo el que aquí yace. El otro que soy yazco donde ya estuve y estaré. Y lo que ahora vivo ya lo he vivido. El mañana ya es hoy porque soy eterno. Yazco más antiguo que el tiempo, más alto que el pensamiento, y tan solo soy la herramienta con la que comunicar el silencio inabarcable que siento. No soy un nombre, ni una forma, ni la inteligencia transmutando en palabras el sentimiento que tampoco soy. Solo soy un estado al que ni siquiera se si pertenezco, un movimiento quieto, un iluminado misterio: Desvelado, aun así mudo e incomprensible. Yo soy ahora tú, que me estas leyendo y puedo decirte cuanto te quiero y te comprendo. Porque la vida es una deliciosa pena, un maravilloso sufrimiento, porque soñamos mientras caminamos despiertos. Se que entre tu y lo demás hay todo un universo, conozco la magnitud de lo que eres, la grandeza de tus gestos, la impotencia de que no sea comprendido lo que estas viviendo. Conozco tu miedo, tu vulnerabilidad, tu mágica belleza, tu delicadeza, tu preocupación y tu complejo...Todo esto y mucho más, lo veo, identifico, y comprendo...y quiero decirte que eres milagroso.


Manuel León.