Impulso, maldito impulso
rodeado de bellas mujeres
atarvesándome el muro del alma
camufladas entre ojos de cristal
robándome el tiempo
hablándome cosas de otros
sin expresar deseo alguno.
Impulso traicionero
que me llevaste al desprecio
de mí mismo al seguir tu juego
escrutando mi mente
en busca de la mujer
que ocupa mis sueños
me haces perderme de todo
para llegar hasta nada.
Razón vestida de impulso
poco lograste engañarme
no me enseñaste sus labios
en ese momento
perdiste el juego.
Hugo Vidal