Venas de sangre y cerveza
alcoholizadas hasta el sentido
después de perderlo
Manto de disturbios en el cielo
la masacre se avecina triste
la camarera perdió su delantal
En la barra nadie escucha
hasta que viene de verde
y te da las gracias
En la barra se cuentan mis penas
camufladas de burbujas sin gas
vestidas de prada
Pido otro medio litro de muerte
confiando en su escaso efecto
rezando por que me arrolle un tren
En los sesenta y en silencio
la heroína acabó conmigo.
Pedro Pazos.