Nunca me he sentido de nadie.
Solo aquí, entre gatos,
he podido encontrar Hogar.
Lo se porque ellos no se asustan
con mi mirada de terrible cristal.
Lo se porque cuando me digo loca,
ellos se ríen, y no se asustan,
y me acompañan silentes
por las callejuelas
de la oscuridad.
Vivo con hipersensibilidad.
Observo con Supratención,
frágil, sutil y en silencio,
deslizándome yo sola...
Hundida en misterio.
¡Pero no confiéis!
Los gatos saben bien
que de estos gatos
no hay que fiarse.
Tan pronto parezco linda...
Tan pronto mis uñitas
os bañan en sangre.
En realidad sigo sin ser de nadie.
Ana