11 de septiembre de 2012

Tiempo

Descubro colores imperfectos,
me los llevo sobre las rodillas,
los mantengo delicadamente callados.
como el sexo a deshora con Venus.

¡Ay mamá! ¡Cuánto silencio!


Las garrapatas trepan mi espalda,
como flores desterradas,
a un bosque artificial.

Los secretos de los Dioses,
me los llevaré a la tumba,
esparcidos en gotas de rocío.

Veo en el centro de tu iris,
el origen de mis miedos,
y en el centro de mis miedos,
el parpadeo escondido.

Lluvia intransigente y milenaria,
destapa las verdes ramas del engaño,
lluvia que no cesas,
inúndame el alma.

Las estrellas moribundas
escribieron mi sentencia.


David Veloso.