Cuando
lleva tanto tiempo dentro,
tanto
tiempo que cuesta escribirlo
que no
pensarlo.
Es
entonces, y solo entonces,
cuando al
emerger es tanto que no es.
Al
margen de sociedades
ocultas
y por ocultar.
Al
margen de vidas,
marchitas
e iluminadas.
¿Quién soy
yo, que no seas tu?
Que no
hayas sido tu antes.
Es
tanto,
que da
gusto,
sentarte.
Y por
una vez,
merece la
pena escribirlo.