Es como un paisaje débil,
donde todo pasa despacio,
se habla en voz bajita,
y se bebe poco.
Como una calada lenta,
al borde del abismo,
interminable,
sencilla.
Como árboles y praderas,
descansando en el limbo,
sabiéndose mortales,
y disfrutando.
Es como una vida tranquila,
sin demasiados sobresaltos,
ni palabras feas o angustias,
simplemente, vida.
Olivia Pazos