Me río de tantas cosas,
tan pequeñas, sin importancia,
cualquiera me llamaría loca,
cosas absurdas, como un color.
Podría comer y comer
durante horas enteras,
hasta acabar por vez primera,
con las reservas mundiales
de chocolate.
Podría montar en bicicleta desnuda,
sin que nadie notara mi presencia,
rozando el viento con mis pechos,
en silencio, desorientada.
Tengo ataques de inteligencia,
me siento en el suelo,
cruzo las piernas,
la espalda recta,
y respiro.
Olivia Pazos