Siempre quise tener un gato,
pero claro, es una responasbilidad,
y yo, que no me cuido ni a mí,
¿cómo iba a encargarme de otro ser?
Es todo tan complicado,
tan difícil en este mundo de adultos,
quisiera poder respirar, comer, dormir,
y ya está, sin preocuparme del resto.
Quisiera viajar al espacio exterior,
bañarme desnuda en ríos inexplorados,
atravesar los mares y sus fondos,
tocar la nieve, y acto seguido,
refrescarme en una playa desierta.
Tengo tantos sueños,
tan inalcanzables y lejanos,
que sólo me conformo con un gatito,
al que tampoco puedo aspirar.
Por no poder,
no puedo ni tenerme,
a mí misma.
Quizás debería dejar de soñar,
o aprender a conformarme,
con los sueños.
Olivia Pazos