Me encantan las blancas margaritas,
adoro contemplar un bello paisaje.
¡Qué bonitas las itinerantes palomitas!
De los pájaros voladores soy aprendiz,
me ruborizo ante el lejano horizonte,
y, gustoso, me detengo ante una lombriz.
Cuánta paz cuando paseando por el monte.
en mi camino topo con una codorniz.
Pero sin duda cuando me rasco la polla,
soy, de todos los hombres, el más feliz.