27 de diciembre de 2012

Gato encerrado

Ahora soy yo el que está castigado
solía gustarme el rock'n roll y bailaba
bailaba como un niño libre, ajeno al juicio
ajeno al miedo y a las miradas acusadoras
solía mostrarme sin miedo
solía ser yo mismo
sin necesidad de andar escondiéndome
y barría madrid con mi botella
mientras bailaba un vals en malasaña
caminando en calzoncillos sin más bandera
que mi propia libertad.

Ahora no
ahora me escondo en un parking
mientras esnifo cocaína atrapado en los astros
mal aspectados, autoencerrados, penitentes
asustado sólo por el hecho de existir
pero no, joder, allí fuera hay belleza
solamente hay que desear verla.

Y después de una vida de perro
aprendí a ser gato, desdisfrazado
observando más allá de las estrellas
arañando la lujuria de las miradas
felinas, femeninas, fugitivas del wurlitzer
y el chino de la puerta
me complacía ofreciéndome un trago.

Y fue todo maravilloso
con la música floreciendo el dos de mayo
y las personas y las gentes
desconocidos y amigos
con objetivos comunes
en la libertina noche.

Pero como la nieve al monte
la nieve me enterró
en el miedo, la desidia, el infortunio
con noches tenebrosas y repetitivas
con voces más allá de mi cabeza
hablando de destruir el mundo
y yo por dentro moría
porque ya tenía mil voces
planeando destruir el mundo
y a través de los sentidos
sólo esperaba palabras de bien
ideales de belleza, sonrisas, besos
actos de bondad y árboles
y ríos de gloria y paz
y el vuelo de un pájaro
o el sílbido de un grillo.

Oh, estoy muriendo de nuevo
para volver a nacer
una vez más
espero con vosotros
y sin la cocaína.