Joder, son las seis de la mañana
de un puto domingo.
Cuatro días de fiesta y excesos
pero sigo igual.
El sábado dormí acompañado
y ahí acabó mi ambición
sencillamente en no dormir solo.
David Bowie siempre me acaba cantando
y me dice que suba a las estrellas
para dejarme caer.
Yo prefiero echar un polvo
y no acordarme.
Joder, pero es que no puedo evitarla
con ese aire de muerte tan vivo
y me gasto las horas observándola
para realmente sentirme un psicópata
y no un estúpido enamorado.
Ahora descubro que escribe poesía
y ya no sé por donde no cogerla
porque todo en ella me parece mágico
como invadido por un toque de misterio
demasiado trágico para ser real.
Joder, y como huele
como si acabase de absorver el mundo
en una esencia de belleza azabache.
Sin embargo la encuentro tan delicada
tan enormemente frágil en esa pose
de todo va bien, vamos a drogarnos
que no dejo de imaginarla
protegida entre mis brazos
que sólo saben cuidar de algo
cuando es propiedad del viento.
Y la veo tan confundida
pero tan firme en sus sueños
que me fundiría con ellos
en un destello de masacre
al más puro estilo Tarantino.
Joder, Miguel, déjate de mierdas
metete otra raya
fúmate otro porro
acaba con las reservas de alcohol
y vete de una puta vez
a soñar a la cama.