¿De que sirve la cima si no se está con los demás? ¿De que sirve el ascenso, la ambición, el sacrificio de la vida por un sueño? ¿De que sirve la vanidad sino para distanciar, el poder sino para corromper, el deseo sino para desesperar? ¡Anhelos triunfales! ¡Grandes visiones de poder y gloria! ¡Delirios en los que todo se posee, en los que todas las almas yacen bajo el reinado de tus pies!
Tantas veces me he soñado ángel entre la mirada indiferente de los que me conviven... He sufrido sus gestos, irritado por la vulgaridad de todo lo humano que apestaba en ellos, he repudiado sus atenciones, denegado sus ofrendas de ayuda, desdeñado su charla, su mirada, su voz... Siempre hipnotizado con la ilusión de que mi orden era otro orden, de que mi vida era otra vida, de que al tiempo vendría la hora final para que mi alma fuese revelada. ¿Cómo comparar las lunas, los laureles, los sueños de luz blanca, con la boca grasienta y maloliente del hombre que mastica y ríe de porque lejos los perros copulan? (Y el hombre me mira con sus ojos empozados esperando mi risa pero mi boca no suelta sonido alguno) Hoy siento lástima cuando veo el rostro humano que porta la divinidad. Todo es puro pero aquí no.
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He fingido siempre para mí mismo que las personas que me escuchaban verdaderamente me escuchaban, que mis actos podrían ser verdaderamente tomados en cuenta, que mis encuentros eran con seres volcados al encuentro, ¡pero no! Todo se ahoga en sí mismo. He querido creer que las personas se pueden conocer, que puede haber contacto verdadero entre ellas, ¡Incluso que sus palabras podían llegar a significar algo! Y es que mientras el alma de los hombres yace quieta como una fría piedra su cerebro dibuja simulaciones de vida. Veo la realidad tras la ventana, y mi alma tras la ventana me ve a mi. Veo que cada intento de ser es un golpe contra el cristal, y en estas calles calmadas por la niebla, difusas, melancólicas y mías, veo a los cuerpos circulando, y escucho los infinitos gemidos de las almas que suplican tras la ventana. Aunque mis párpados se cierran y abren...Cerca de la boca del metro hay una gitana que vende flores con mucha gracia y un hombre que se las intenta comprar más baratas...Trece cabezas bajan las escaleras del metro...¿Qué es real? ¿Acaso soy un loco?