6 de enero de 2013

Hay un gris pensamiento
que me enmudece siempre
a la hora de sentarme a escribir.

-Todo lo que dices no sirve de nada-

Mi cerebro se anula, mi corazón se resiente,
y al intentar volver a escribir, el horror,
la nada, vuelve a nacer en mi mente.

-Es todo inútil, inútil, Ana-

¿Algún estúpido me llamaría nihilista?
Lo que dicen los estúpidos tampoco vale nada.